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Faustino Pérez: revolucionario de altruistas sueños y esfuerzos

 

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 Era la mañana del 25 de diciembre de 1956, cuando Fidel Castro al frente de 15 sobrevivientes del desembarco del Granma y algunos campesinos, inició la marcha desde Cinco Palmas hacia el centro de la Sierra Maestra para iniciar la lucha guerrillera que habría de deponer al tirano Fulgencio Batista.

Para casi todo el reducido grupo resultaba evidente la ausencia de un joven que había formado parte de ellos, pero nadie se atrevió a mencionarlo. Las instrucciones sobre la necesaria discreción reiteradas por el líder de la Revolución habían calado ya en los combatientes.

El ausente era el médico de 36 años, Faustino Pérez a quien Fidel, con su acertada visión, había encomendado días antes separarse subrepticiamente y salir de la Sierra Maestra con el fin de trasladarse a La Habana para reforzar y organizar las acciones insurreccionales en ese bastión de la dictadura.

Era necesario que el movimiento 26 de julio generalizara y sistematizara la lucha y a la vez sirviera como ente abastecedor de logística, armas y hombres, al empeño liberador guerrillero.

La determinación de Faustino por enfrentar la situación imperante en Cuba bajo la dictadura de Fulgencio Batista estaba sustentada por su firme carácter y valor personal, cualidades que rápidamente le granjearon el respeto de todos los grupos de acción del Movimiento 26 de Julio en el llano, que era como los combatientes clandestinos llamaban a las ciudades.

Después del triunfo de la Revolución, Armando Hart definió a Faustino como el líder natural de la lucha clandestina en la capital cubana y aseguró: “Frank País en Oriente y Faustino en La Habana son, en mi opinión, los símbolos más altos de la clandestinidad en apoyo al combate en la Sierra Maestra”.

Audaces acciones del Movimiento 26 de julio, con gran impacto en la vida nacional cubana y en la opinión pública internacional, fueron inspiradas y dirigidas por Faustino.

Desafiando a los feroces aparatos represivos de la dictadura, cuya plaza fuerte era precisamente la urbe capitalina, el destacado joven nacido en Zaza del Medio, antigua provincia de Las Villas, el 15 de febrero de 1920, organizó y ejecutó audaces sabotajes y operaciones de gran complejidad que resultaron exitosas y decisivas para dar a conocer al mundo la existencia y pujanza de la lucha insurreccional contra Batista.

El traslado del periodista Herbert Matthews a la Sierra Maestra para su memorable entrevista con Fidel fue una de esas operaciones y sirvió para mostrar al mundo que, al contrario de lo que el régimen de Batista propugnaba, el líder de la Revolución estaba vivo y totalmente en pie de guerra.

En febrero de 1958, la llamada Gran Copa Cuba de automovilismo fue convocada por el tirano para dar la imagen de normalidad y desviar la atención de la opinión pública de los fracasos militares de su ejército frente a los combatientes de la Sierra Maestra.

A la sazón, un grupo de acción del 26 de julio secuestró a la máxima atracción del evento: el campeón mundial de automovilismo, el argentino Juan Manuel Fangio, un hecho que cumplió ampliamente el cometido de dar a conocer al orbe cuán lejos estaba Cuba de la estabilidad que Batista pretendía mostrar.

Faustino Pérez organizó y ejecutó gran cantidad de acciones contra los cuerpos represivos y sabotajes de todo tipo hasta llegar a la planificación de un intento de insurrección general en La Habana, el 9 de Abril de 1958.

Hart escribiría más tarde que tras el fracaso del empeño, Faustino “muestra una vez más su honestidad y firmeza revolucionaria, entrega la dirección a otros compañeros y se reincorpora el 28 de junio de 1958 a la Sierra Maestra, bajo las órdenes de Fidel, donde finaliza la guerra”.

Cuando la Revolución asumió los destinos de Cuba tras la derrota del tirano, la pasión y entrega de Faustino como ministro de Recuperación de Bienes Malversados sirvieron para que el país recuperara muchas de las riquezas y bienes adquiridos fraudulentamente por los ladrones y esbirros de la dictadura.

Igualmente fue Jefe de Sanidad del Ejército Central y en tal función participó en los combates de Playa Girón y en la Lucha Contra Bandidos, luego de todo lo cual, en 1962, asumió la dirección del Instituto de Recursos Hidráulicos.

A su gestión en ese frente se debe la construcción de las primeras presas y obras ingenieras relacionadas con ese sistema.

Sus reconocidos méritos le llevaron a integrar el Comité Central del Partido Comunista de Cuba y a ser diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular, responsabilidades que cumplió paralelamente con la de dirigente del Partido en Sancti Spíritus y posteriormente embajador de Cuba en Bulgaria.

Al declinar su salud, no se resignó a la inacción y se colocó al frente de un programa de desarrollo social en la Ciénaga de Zapata, donde se desempeñó hasta que sus fuerzas le abandonaron totalmente y su corazón dejó de latir el 24 de diciembre de 1992.

Así dejó de existir este revolucionario de cuyo nacimiento se cumplen 100 años, quien de forma callada, sencilla y con total honradez hizo de la entrega a la Revolución y a Fidel su razón de existir.

Al proceso revolucionario le dedicó Faustino sus más altruistas sueños y esfuerzos.