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La de Anneris Cánovas Castro, voz que embellece sus años

 

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Naturaleza deslumbrante y grata tranquilidad distinguen al sitio turístico La Arboleda, espacio en la provincia de Matanzas donde la intérprete Anneris Cánovas Castro ameniza la estancia de los visitantes y comunica la belleza de su voz a los 89 años de edad.

Actuamos para el turismo en el área de Canímar hace 18 años -comenta Anneris-, mi grupo es sonero: Yo no soy sonera pero ya me he adaptado de una manera tal que no paro de cantar en todo el tiempo en el que actuamos ya sea son, chachachá, aunque mi fuerte es el bolero.

Somos cuatro hombres y yo la única mujer. Soy la directora del quinteto “Anneris y sus muchachos”, me llega la emoción y respeto de personas que no me conocen y es tanta la admiración que paran de almorzar y se me quedan mirando, comenta Cánovas Castro.

Cuando canto los boleros hay algunos que empiezan a llorar, y es como si me pusieran una inyección de alimentos, de fuerza para poder seguir, parece que he podido llegar a mi edad porque salgo más que estimulada de mi trabajo, asegura la artista.

Ante mis 89 años de vida los visitantes se asombran: ¿qué es lo que usted hace para mantenerse de esa forma?, me preguntan, y es que los cubanos somos muy inquietos, activos, y no dejamos que nada nos domine, comenta convencida.

“Me cuido mucho la voz. Llevo seis décadas de trabajo y nunca he fumado ni tampoco he tomado, así se lo prometí a mi madre porque a ella no le gustaba esta carrera. Soy maestra, pero no ejercí porque lo que tenía adentro era el bichito de la música.

“No sé qué podrá llamar la atención de mí, porque ya no es la misma Anneris que estaba con las Anacaonas, jovencita, bonita. Los muchachos me dicen que es la dulzura de mi voz; pero yo no siento lo que lanzo porque vivo muy enamorada de mi carrera.

“Con las Anacaonas viví una gira muy linda, una vida preciosa, muy llena de emociones en la que yo era la que presentaba la orquesta, siempre con un carácter sonriente y de cariño para todo el mundo; y recibí regaños porque en algunos grandes cabarets costaba mucho la entrada para vernos y yo vestida elegantemente me sentaba en la calle con los que no podían pagar.

“En algunos de los lugares de América que visitamos se asombraban al ver como una mujer podía manejar una trompeta, un saxofón, y me sentí más que feliz de integrar una gran orquesta”, comenta la cubana también orgullosa de su estirpe matancera.

A Matanzas la adoro y respeto mucho, es una provincia bella que ha dado muchos valores a la cultura cubana y me siento más que dichosa de pertenecer a ella, y que me saluden en las calles y me permitan compartir mi obra, añadió la consagrada intérprete.

Para conocer a La Arboleda, hermoso sitio en la ribera del río Canímar, llegan clientes de diferentes nacionalidades. Allí se encuentran con la artista Anneris Cánovas Castro, y ante su bella voz de 89 años se interesan, se detienen y escuchan.