All for Joomla The Word of Web Design
26
Febrero Miércoles

Para Carlitos, La Cuba es un tesoro de inestimable valor (+ Video)

 

0117-carlos-gomez.jpg

Nací en el campo y no hay quien me saque de ahí, dice con total orgullo Carlos Blanco Sánchez, un hombre que pudiera vanagloriarse de todo lo que ha obtenido de la tierra por casi 40 años; sin embargo, hace honor a la sencillez y naturalidad propias de un guajiro que ama a sus raíces.

“Recuerdo que con apenas nueve años de edad tomé una mocha en mis manos para picar caña en la colonia cañera donde vivía, muy cerca de Gaspar, en el municipio avileño de Baraguá. Creo que a partir de ese momento supe que lo mío era la agricultura”.

Carlitos, como le conocen, no es dueño particular ni de una hectárea, mas bajo su guía desde hace un cuarto de siglo funciona, y muy bien, La Cuba, entidad líder en la producción bananera en el país, garantía de 20 productos agrícolas en 254 instalaciones del turismo en el territorio nacional y una de las más destacadas en Ciego de Ávila.

A “La Cuba” llegué porque pidieron mis servicios en sanidad vegetal por una temporada y ya llevo 34 años, comenta con una sonrisa amplia que denota satisfacción y gusto, pero también compromiso con su responsabilidad, que lo instó a seguir superándose hasta alcanzar el título de ingeniero agrónomo.

Desde 1995 la empresa, que hoy abarca a unas siete mil hectáreas, es rentable y la clave para el éxito, que no todos pueden exhibir por tantos años, es saber dedicarle el tiempo a cada actividad y en ese tema Carlitos y sus casi dos mil obreros están especializados.

“La mayor parte de la jornada la empleo en el campo, hay que tocarlo todo con las manos, le doy prioridad al chequeo de la preparación de la tierra dos veces al día. Eso es mío, no del subdirector de producción”.

Enemigo de las reuniones, afirma que gracias al buen sistema de comunicación implantado da una cada sábado a las dos de la tarde, realiza un análisis económico los 17 ó 18 de cada mes y precisa las conclusiones del control semanal a cada unidad los martes a las cinco de la tarde.

Ha demostrado ser rentables y tener ganancias a pesar de ciclones y desastres naturales, alega este hombre, que fue diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular y ostenta la condición de Hijo Ilustre de la provincia y de su municipio natal.

Refiere la fuente que el paso del huracán Irma, en septiembre de 2017, les dejó afectaciones de 22 millones de pesos, pero tenían aseguradas las producciones y con ese dinero levantaron otra vez, lo cual permitió mantener las entregas a sus clientes y no perjudicar el salario a los trabajadores, que sienten como suya cada hectárea de tierra.

La economía hay que llevarla a punta de lápiz, el que dirige tiene que saber de ella y buscar los mayores rendimientos en sus cultivos, pues siempre va a ver un costo fijo contra un volumen de producción determinado, asegura quien ha convertido a “La Cuba” en parte de la Universidad avileña Máximo Gómez Báez y a esta en el principal centro de investigación cada vez que introduce variedades de plantas.

Cada día recibo un parte bien explicado de las siembras, de la recolección, de todo, me lo dan los jefes de áreas, no los económicos, y esa es la cuestión, lograr que el hombre se sienta dueño de lo que hace para que a finales del mes no le sorprenda si hubo pérdidas o ganancias en sus planes. Por supuesto, esto es un trabajo sistemático, lo deja bien claro Carlos en su afirmación.

Aunque se siente joven a sus 64 años, este avileño, padre de tres hijos, sabe la importancia de contar con un relevo en la dirección de esa entidad y por eso en la reserva de cuadros hay más de uno listo para cuando haga falta, pero lo mejor es que son soñadores igual que él.

“A la nueva generación le inculco y la enamoro para seguir desarrollando la empresa, siempre estoy en busca de inversiones, porque hay que pensar en renovar la técnica, tener visión de futuro para elevar el bienestar de los obreros, garantizar nuestras producciones que sustituyan importaciones y se incluyan en la cartera de exportación”.

Carlitos nació en el campo como bien dice y como otros lo han hecho pudo irse a la ciudad a trabajar, sin embargo ha estado al pie del surco siempre, primero como técnico en Sanidad Vegetal, después como jefe de finca, subdirector de Producción y director general.

“En la ciudad vivo, pero salgo cuando todavía no ha amanecido para cumplir con mi deber y también porque el olor de La Cuba embruja. Son muchos años de trabajo en el mismo oficio, en el mismo lugar y eso no tiene precio”.