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Colaboradores cubanos en Brasil reciben el cariño de sus pacientes (+Fotos)

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Ciego de Avila, 17 nov (ACN) Para los colaboradores cubanos de la salud en Brasil, Angel Abdel Morejón Gross y Sandra Peña López, un matrimonio de especialistas en Medicina General Integral, la decisión del presidente electo Jair Bolsonaro no se corresponde con los sentimientos de la población más pobre de su país, según explicaron a la ACN vía Internet.
   Las numerosas muestras de admiración y respeto que han recibido  desde su llegada al gigante sudamericano, el 12 de enero de 2017, hablan del agradecimiento de las personas por la calidad del servicio y el trato humano y fraternal que caracteriza a los médicos de la Isla.
   Pero sobre todo después de conocerse la Declaración del Ministerio de Salud Pública de que Cuba no continuará participando en el programa Más Médicos, la gratitud se ha acentuado, explica Morejón Gross, quien se desempeña hasta el momento en un consultorio ubicado en la periferia del municipio de Palmares, en el estado de Pernambuco, al nordeste del país.
   Esta es una de las zonas más pobres de Brasil, explica, pues cerca del 90 por ciento de los pacientes que atiendo en edad laboral no tienen trabajo, de lo que se desprende que les resulta imposible acceder a la medicina privada.
   Una decena de galenos integran el Programa en esa localidad, de los cuales ocho son cubanos y de las dos doctoras brasileñas restantes una es graduada de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM).
   Otro tanto sucede con su esposa Sandra, la única doctora que atiende a una comunidad rural llamada Cerro azul, donde sienten mucho cariño por ella, pero ahora  tienen la incertidumbre de quedar desprotegidos cuando  se retire.

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   He visto muchos pacientes por la calle y los compañeros de trabajo me han llamado al celular, todos sienten pena y es casi un lema en ellos decirte¬ “los médicos cubanos vivirán en nuestro corazón”, y por supuesto rechazan la vergonzosa decisión del nuevo presidente de Brasil, afirma.
   Con tres misiones de salud en Venezuela, Honduras y Brasil y una en Angola como soldado de tropas especiales en 1988, Morejón valora con pesar las consecuencias que tendrá para la población la retirada de la brigada de colaboradores.
   Los médicos que estamos aquí apoyamos la decisión del gobierno cubano porque hace 60 años que nadie nos dice lo que tenemos que hacer y no es precisamente Bolsonaro, un presidente anti carismático y ultra derechista el que va a venir a hacerlo, declara.
   No hay buenas intenciones, sino saña en su medida, dice, y añade que a su  juicio esta es la primera de las muchas medidas antipopulares que tomará y que al hermano pueblo de Brasil le tocará sufrir.
   Durante el año y 11 meses que llevan allí Angel Abdel y Sandra acumulan innumerables anécdotas que hablan de cuánto valora la población brasileña la profesionalidad y el altruismo de los colaboradores de la Isla.
   Un día una paciente de más 70 años fue llevada al puesto por su hija y entre  dolencias y quejas típicas de las abuelas, me mencionó que tenía un “caroço” (una pequeña tumoración) en la piel del abdomen, después del examen físico y darle las orientaciones médicas y el tratamiento pertinente, me dijo:
   “Doctor, en los 35 años que llevo con el caroço usted es el primer médico que lo toca, tal vez tampoco lo pueda curar pero el hecho de que lo haya examinado me hace feliz y dice mucho de los médicos cubanos”.
   Otro día una madre después de ver examinar a una hija adolescente por un dolor en el abdomen, con preguntas de rutina y un exhaustivo examen físico para orientarme, le dijo a la joven:
   Estás viendo lo que es un médico cubano, por eso son los mejores…..
En realidad no hice nada relevante, solo quitarle la preocupación de que fuera algo quirúrgico y cumplir con un principio básico que es brindar la mejor atención a cada paciente, independientemente del credo, la raza y su estatus social, asegura.
   No obstante, siempre hay actitudes que lo sorprenden, como las más recientes, cuando un vendedor de frutas lo paró en la calle para decirle: “estarán siempre en nuestro corazón”,  y le pidió un abrazo, o cuando visitó hace sólo un día una farmacia y el dueño se levantó de su asiento, fue al mostrador, le extendió la mano y le dijo:
“Mi respeto y admiración para los médicos cubanos”.