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La producción de alimentos en Cuba debe partir de la ciencia y el autoabastecimiento

Producción de alimentos Foto Rodolfo Blanco Cue


La Habana, 4 jul (ACN) La producción de alimentos se ha perfilado como un objetivo estratégico de Cuba en el momento actual, en que la pandemia del Sars-CoV-2 obligó a cerrar las fronteras y el comercio se paralizó, sumado al incremento de las medidas del bloqueo que los Estados Unidos mantiene contra la nación caribeña.

En los últimos meses ha aumentado el interés en este aspecto, pues el presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez ha dicho que la producción de alimentos es uno de los temas que debemos abordar con carácter holístico e integral, al ser este un problema de soberanía nacional y que abarca muchos elementos.

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Al respecto, en videoconferencia efectuada el día 2 de junio, enfatizó en que la importación de alimentos que podrían producirse de manera local cuesta millones de pesos en divisas a la economía y frena el desarrollo del país.

El mandatario ha sido partidario, además, de potenciar el uso de la ciencia en este aspecto, de manera que se ha reunido recientemente con académicos de instituciones cubanas destinadas a la investigación agropecuaria, un asunto prioritario también en la cotidianidad de la mayor de las Antillas.

Hasta el momento, el país ha logrado grandes avances en la soberanía alimentaria, de manera que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha reconocido la voluntad del gobierno por conseguirla, sin embargo, llevar a grandes escalas los resultados de los centros de investigación se dificulta, a pesar de las buenas ideas y proyectos.

Uno de los centros de Cuba que trabaja ahora por mejorar la producción de alimentos es el Centro Nacional de Sanidad Agropecuaria (Censa), entidad de ciencia, tecnología e innovación, perteneciente al Ministerio de Educación Superior (MES).

Nivian Montes de Oca Martínez, directora general de la institución, explicó a la Agencia Cubana de Noticias que todas las producciones de la institución son a escala piloto, aunque se ha logrado la transferencia de algunas tecnologías (internas y externas), no se ha podido hacer con la totalidad de ellas debido a la falta de recursos.

Esa unidad investigativa ha desarrollado más de una veintena de producciones con un impacto probado en el incremento del rendimiento de cultivos, las atenciones culturales y la sustitución de importaciones.

Instituto de Ciencia Animal (ICA)

También los grupos de trabajo intercambian, como es el caso del Instituto de Ciencia Animal (ICA) y el grupo empresarial azucarero Azcuba, que trabajan desde hace unos meses en la elaboración de variantes nutritivas obtenidas a partir de los subproductos de la caña que tengan un impacto en la alimentación animal, principalmente de cerdos y vacunos.

Por su parte, la universidad ha dado su aporte desde el punto de vista académico a la tarea, y un ejemplo de ellos es cómo el centro de altos estudios Ignacio Agramonte, de Camagüey, el cual se ha asociado para desarrollar en el Central Siboney investigaciones encaminadas a obtener nuevos productos a partir de la fermentación en estado sólido, y han ido evolucionando la sacarina, un producto obtenido por el ICA, hacia otros con mayor valor agregado.

Además, la Universidad agramontina se ha volcado en los sistemas de alimentación en el cultivo intensivo de camarones con aplicación a escala industrial, lo cual permite la reducción de los niveles de amonio en los tanques de cría intensiva.

Como la carencia de fertilizantes fue una de las principales causas de la afectación en los rendimientos de los cultivos agrícolas en Cuba en 2019; ante las dificultades que se presentan para importarlos, el Instituto Nacional de Ciencias Agrícolas (INCA) tiene entre sus líneas de investigación el desarrollo de bioproductos y nutrientes para las plantas.

Particular relevancia adquiere también la estrategia que se impulsa desde el Ministerio de la Agricultura que, según explicó su titular, Gustavo Rodríguez Rollero, tiene el propósito de estimular la siembra de cultivos de diferentes ciclos, el autoabastecimiento local, el máximo aprovechamiento de las tierras estatales ociosas en usufructo, el fomento de organopónicos y huertos intensivos, así como el amplio sistema existente en el país de agricultura urbana, suburbana y familiar.

Además, se refirió a que existe la tecnología para lograr buenos resultados y el Instituto de Investigaciones de Viandas Tropicales (INIVIT) ha desarrollado por biotecnología semillas de probada calidad.
Otro camino que resulta relevante ahora mismo encaminados a la producción de alimentos es el autoabastecimiento, y a esto se refirió José Ramón Machado Ventura, Segundo Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC), en su visita del día 29 de junio a Guantánamo.

El dirigente destacó que la condición territorial de los municipios como células básicas del país debe reafirmarse en las garantías que signifiquen los resultados concretos de sus programas de producción de alimentos.

Cada provincia, además, debería ser capaz de altos niveles de producción, pero para ello será necesario debatir con las personas que trabajan directamente en el campo, y mejorar algunos aspectos como la comercialización de los renglones agrícolas, y las demoras en el pago a los productores.

Algunas provincias ya avanzan al respecto, y un ejemplo de ello es la Empresa Azucarera villaclareña, cuyos aportes en materia alimentaria satisfacen no solo la demanda de sus trabajadores y familiares sino también de las comunidades donde se enclava cada unidad.

En Villa Clara, las granjas integrales se afanan en la siembra y cosecha de cultivos varios, además del suministro de proteínas con módulos cunícolas, avícolas, de cerdo y de ganado mayor, este último con entregas de carne directas al balance nacional y de leche para programas sociales, precisó Amado Cordero López, jefe de Atención a Productores en la provincia.

La Cooperativa de Crédito y Servicios (CCS) Enrique Campos Caballero, del municipio cabecera en Guantánamo, se encuentra entre las de mejores resultados en la oriental provincia, por la producción de alrededor de 80 mil quintales anuales de granos, viandas y hortalizas.

Mientras, unas seis mil 500 toneladas de alimentos aportan cada año las 24 minindustrias que funcionan en la provincia de Ciego de Ávila, las cuales se consolidan, por la calidad de sus propuestas, en la preferencia de la población, la rama turística, donde sustituyen importaciones, y en las ventas en fronteras.

Ante el imperativo de lograr soberanía alimentaria, fuerzas movilizadas protagonizan en Isla de la Juventud jornadas productivas en varios frentes, pues los soldados del Ejército Juvenil del Trabajo (EJT) y los delegados de la Asamblea Municipal del Poder Popular (AMPP) laboran en días alternos en el organopónico más importante de esa localidad.

Por otra parte, dirigentes políticos y administrativos, liderados por las máximas autoridades del territorio, así como estudiantes y jóvenes trabajadores de diferentes sectores de la economía dedican horas voluntarias a cultivar especies de ciclo corto en la Unidad Básica de Producción Cooperativa Camilo Cienfuegos, a reforestar el polo productivo Sabana Grande y a sembrar alimento animal en la Finca de Semilla de la empresa ganadera.

Al concluir el mes de abril, la Empresa de Conservas y Vegetales en la provincia de Camagüey superó los planes en la elaboración de conservas de tomate, salsas y semielaborados, y actualmente dispone de cobertura de materia prima para sostener las demandas de los organismos priorizados prácticamente hasta el inicio de la cosecha de 2021.

Todos estos avances en el país han tenido la supervisión y el acompañamiento de las autoridades, pues recientemente una delegación encabezada por Machado Ventura realizó un recorrido para evaluar el potencial productivo de provincias como Artemisa, La Habana, Mayabeque, Matanzas, Cienfuegos, Villa Clara, Sancti Spíritus, Ciego de Ávila y Camagüey.

El resultado, por el momento, es que la agricultura y las producciones de alimentos en general en Cuba no han llegado a su máxima explotación, así que se le puede pedir más a los científicos, a los agricultores e, incluso, a la población: de ello depende que el país pueda subsistir en la crisis mundial que se avecina.

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