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Tomás Herrera Martínez, un gran admirador del Comandante en Jefe Fidel Castro

 

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La Habana, 19 oct (ACN) Con el fallecimiento este domingo de Tomás Herrera Martínez, gloria del deporte cubano, dejó de existir físicamente a los 69 años de edad un gran admirador del Comandante en Jefe Fidel Castro, como él mismo lo afirmara en una ocasión en diálogo con la Agencia Cubana de Noticias.

Eso sucedió hace cuatro años, a propósito de acercarse el cumpleaños 90 de Fidel Castro Ruz (1926-2016), en una larga conversación en la que Herrera Martínez reveló anécdotas y pasajes de la época en que compartió momentos de su vida en una cancha con el líder histórico de la Revolución cubana.

Herrera Martínez, medallista de bronce en los Juegos Olímpicos de Múnich 1972 y por muchos años presidente de la Comisión Nacional de Atención a Atletas, explicó en ese entonces que el primer encuentro que tuvo con Fidel Castro fue en 1966 en la provincia de Santiago de Cuba, en un terreno de béisbol.

Allí -dijo- empezaron a conformar dos equipos de pelota y no había cátcher para Fidel, entonces me brindé para jugar esa posición e incluso me felicitó por la forma en que mascoteaba como receptor. Eso causó mucho impacto en mí, apuntó.

Al año siguiente -agregó- soy captado para la selección nacional juvenil, participo en los IV Juegos Escolares y me escogen para la ESPA Nacional. Desde ese momento comenzamos a jugar prácticamente todas las noches en la Ciudad Deportiva con un grupo de dirigentes de la Revolución, señaló.

Ahí se enfrentaban el equipo juvenil de baloncesto y Cañeros, que era el de los dirigentes; esa experiencia fue para mí una extraordinaria enseñanza, expresó con orgullo el exbaloncestista.

Luego participaría en 1968 en los Juegos Juveniles de la Amistad con sede en Minsk, competencia en la que ganamos la medalla de bronce, solo por detrás de la Unión Soviética, que conquistó el título, y Yugoslavia que alcanzó el segundo lugar.

En ese torneo, sostuvo Herrera Martínez, lo seleccionaron como el defensa más destacado y le dieron de obsequio un sputnik, muy parecido a una cajita de música, que se lo entregaría a Fidel Castro ya de regreso a Cuba.

Según Tomás, conocido por todos como El Jabao, el Comandante impresionaba por su inteligencia; prueba de ello es que en una ocasión le preguntó a Carmelo Ortega, director técnico del equipo: ¿qué tenemos que hacer desde el punto de vista técnico para aplicar la guerra de guerrillas en el baloncesto?

Y entonces Carmelo le respondió que aplicar un sistema de presión en toda la cancha los 40 minutos de juego.
Eso -afirmó Herrera Martínez- transformó la estrategia de ese deporte, porque en el mundo nadie lo hacía; sin dudas fue un aporte significativo promovido por el Comandante al baloncesto, lo que unido a su preocupación por la preparación y otras cuestiones ayudó a que Cuba mejorara su nivel en el básquet masculino, resaltó.

También significó que para esa generación de atletas que compartieron con él cada noche, muchas veces después de las 11 o las 12, fue un privilegio recibir sus enseñanzas, conocer de sus actividades del día e incluso enterarse de sus planes para el fin de semana, destacó Herrera Martínez en 2016.

En aquella ocasión agregó que Fidel Castro no se caracterizaba por ser un gran defensor, pero era muy activo, penetraba mucho y llegó a desarrollar habilidades en el tiro al aro, y sobre todo en el momento en que el partido se complicaba más, él asumía la responsabilidad de decidir el juego.

Te digo que jugaba con pasión, había ocasiones en que a mí me tocaba jugar en el equipo contrario al suyo y encima de eso me tocaba ser el defensa que lo marcaba, expresaba con un brillo en los ojos que delataba su admiración sin límites hacia el Comandante en Jefe.

"Es una inmensa alegría que el baloncesto haya unido mi camino a un hombre tan grande", concluyó Herrera Martínez, quien falleció anoche, pero deja en todos los que le conocieron la satisfacción de haberse relacionado con un ser humano que tendrá para siempre su huella en el baloncesto y el deporte cubano.

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