All for Joomla The Word of Web Design

Cuba sacaría provecho si se suspende el Clásico Mundial de Béisbol 2021

2005-clasico-beisbol.jpg

Seré categórico en mi tesis: al equipo Cuba le beneficiará la suspensión “oficial” del V Clásico Mundial de Béisbol 2021 y su postergación para 2023, si finalmente se concretan los pormenores que reflejan varias redes sociales por estos días de COVID-19.

Según ha trascendido, esto es consecuencia de la paralización de las temporadas profesionales en las ligas de Estados Unidos y Japón, así como también el aplazamiento por un año de los Juegos Olímpicos, por el tema pandemia.

El evento, que reúne a los mejores peloteros del mundo, estaba programado del nueve al 23 marzo de 2021, y jamás se disputaría en 2022 porque coincidiría con la invencible Copa del Mundo de Fútbol que acogerá Catar.

Pero “mientras el palo va y viene”, y cada selección toma las medidas pertinentes si el V Clásico se va al 2023, concentrémonos en la escuadra cubana, que ya hace mucho tiempo no les tributa un alegrón a sus hinchas en eventos internacionales.

Soy de los que piensa en las pocas opciones que tendría en estos momentos el elenco nacional, incluso, de superar la primera fase de grupos.

El poderoso dios Cronos nos ha cambiado, entre otros, a los otrora estelares Michel Enríquez, Yulieski Gourriel, Eduardo Paret, Osmani Urrutia, Alexei Ramírez y el mismísimo Frederich Cepeda, quien debutó en el I Clásico del 2006, por jugadores que no “destripan” la Mizuno en eventos foráneos, en los cuales muestran una letal improductividad ofensiva y dejan muchos corredores en bases.

Creo que, hoy día, Cuba no tiene el poderío apropiado madero en ristre para enfrentar exitosamente ese reto de marzo del 2021. Entonces, una vez que eliminemos a la COVID-19, lo primario sería desarrollar una fructífera edición 60 de la Serie Nacional, seguir a los talentos que sí existen en nuestro béisbol, y preparar condiciones para encarar el torneo preolímpico, previsto para efectuarse en junio de ese propio 2021 si no hay un cambio de última hora.

Pero hay más. Si el V Clásico se corre tres años, veríamos acciones también en las series 61 y 62, en las cuales podrían aparecer otros jóvenes de incontables habilidades que, bajo el concepto de la nueva estrategia del béisbol cubano, serían “pulidos” por un grupo de excepcionales exjugadores que la Dirección Nacional de Béisbol (DNB) ubicará en los estadios de provincias.

Además, ya me imagino para ese 2023 la sustancial mejoría de jóvenes peloteros como el intermedista cienfueguero César Prieto y el receptor matancero Ariel Martínez; así como también los lanzadores Liván Moinelo (PRI), Andy Rodríguez (LHA) y los camagüeyanos Yariel Rodríguez y Josimar Cousín, por solo citar seis ejemplos.

Es cierto que, después de ese trío de años, será muy difícil contar con otros que ya han aportado bastante y se han encargado de los turnos al bate para remolcadores en la alineación. Y sé que usted conoce sus nombres: Frederich Cepeda (SSP) y Alfredo Despaigne (GRA), para quienes no veo sustituto hoy, porque ni Yurisbel Gracial (MAT), ni el tunero Yosvani Alarcón, sacan las pelotas fuera de los parques cuando visten la camiseta de las “cuatro letras”.

Por demás, y como andan de supersónicas las cosas, creo que en ese espacio de tiempo se podría hacer realidad uno de mis sueños y de todos los que deseamos el retorno a planos estelares de nuestro béisbol: que la DNB apruebe la inclusión en esa presumible escuadra del 2023, de jugadores que, al menos, se desempeñan en las ligas profesionales del Caribe y Asia, fundamentalmente en Japón y Corea del Sur. ¿Qué me dicen?

Escribir un comentario

No se admiten ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
Nos reservamos el derecho de no publicar los comentario que incumplan con las normas de este sitio


Código de seguridad
Refescar