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De "animaladas" y curiosidades ante la COVID-19

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Suele decirse que cada persona es un mundo, y ante la actual pandemia desatada por el nuevo coronavirus, los humanos reaccionan de diferentes maneras y en muchos afloran tristeza, mal humor, ansiedad, nervios a flor de piel y sobre todo el estrés está presente en buena parte de la población mundial.

Calles y avenidas desiertas, barriadas y zonas rurales solitarias es un panorama común en casi todo el orbe, que ante la gran capacidad de contagio del mal, extrema las medidas preventivas, con énfasis en el aislamiento y el distanciamiento social.

Pero, aunque la epidemia, hasta este momento, no parece amenazar al mundo animal, es viral en páginas digitales y redes sociales, curiosos casos de comportamiento de especies, que han reaccionado de forma diversa ante el panorama provocado por la COVID-19.

Algunos espacios digitales, de forma jocosa han llamado “animaladas” a esos efectos, asombrosos como es el caso de los monos tailandeses, los cuales ante la ausencia de turistas, quienes les ofrecían abundantes alimentos, protagonizan violentas “riñas callejeras” por la falta de comida.

Varias de esas fuentes coinciden en afirmar que algo similar sucede con otras especies en diferentes latitudes del continente asiático, donde también es una realidad el desplome del número de visitantes.

Llamativas fotos de los llamados bambis, paseando por las calles de Nara, una ciudad japonesa con parques repletos de esos ciervos, han colmado el ciberespacio.
Según se dice, esos ejemplares parece que aprendieron a negociar con la gente comida a cambio de selfies y ante la ausencia de los humanos, abandonaron las áreas verdes y deambulan por la ciudad en busca de nutrientes.

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Como consecuencia de la COVID-19, las estaciones del metro de Nara han redoblado las precauciones ante la necesidad de esquivar la presencia de esos ciervos en las vías del importante medio de transporte.

Y qué decir de los pingüinos del Shedd Aquarium de Chicago, Estados Unidos, que tras cerrar sus puertas a los visitantes por la enfermedad, decidieron salir de su área de confinamiento para darse una vueltecita y “socializar” con otras especies.

Así, los pingüinos han podido visitar, los peces de la Amazonia, quienes les han sorprendido gratamente -confirman algunos sitios-, los cuales agregan que según sus cuidadores, este tipo de experiencias enriquece y propicia la actividad de los ejemplares.

 

Mientras, los pangolines, calificados por muchos medios digitales como los animales más traficados del mundo y culpados en momentos de causantes de la pandemia, parece que disfrutan ahora de “cierta tranquilidad”, pues según noticias, su precio ha bajado sustancialmente por esa razón.

Esos mamíferos son codiciados por la calidad de su carne y sus escamas de queratina, empleadas en la medicina tradicional china.

Páginas añaden que ahora sus vendedores muestran preocupación por la desaparición de los compradores, y ello resulta esperanzador para la especie, cuyas poblaciones en los últimos años mostraron reducción de un 80 por ciento.

Y es que el : SARS-CoV-2, sigue con pasos acelerados, se propaga provocando conmoción en todo el mundo, mientras las comunidades científicas continúan a igual ritmo trabajando en el avance de la búsqueda de vacunas y nuevos medicamentos que frenen el contagio, en tanto la esperanza se esparce por el planeta.

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