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Febrero Martes

Con un toque de cubanía, Mozart regresa a Washington

 

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La Habana, 14 feb (ACN) El impresionante edificio del Centro John F. Kennedy para las Artes acogerá, entre los días 13 y 15 de febrero, la versión caribeña de la ópera La clemencia de Tito, compuesta por Wolfgang Amadeus Mozart.

La obra, galardonada y gratamente acogida por la crítica especializada cubana, será puesta a disposición del público estadounidense, que cuenta con una larga tradición en este género. Precisamente, los artistas tendrán ante sí el reto de entregar, en un escenario exigente, una representación que integra no solo diversas manifestaciones artísticas, sino códigos que, originalmente europeos, han sido vistos a través del lente cubano.

Bajo la dirección general de Ulises Hernández; la dirección escénica del Premio Nacional de Teatro, Carlos Díaz; con la adaptación de Norge Espinosa y guiados por la batuta de José Antonio Méndez Padrón, el estreno de la ópera marcó el inicio de la V edición del Festival Mozart Habana y la clausura del XVIII Festival Internacional de Teatro de La Habana.

Tanto en la dirección como en la interpretación de la obra está presente el talento del Lyceum Mozartiano de La Habana, institución que recientemente celebró su onceno aniversario.

Esta ocasión marcará el regreso del Teatro El Público y de varios músicos del Lyceum a Washington DC, y sucede luego del aclamado Festival Artes de Cuba, celebrado en 2018 en el propio Centro Kennedy.

La prestigiosa institución cultural, a orillas del río Potomac y a escasos metros del complejo Watergate, es sede de la Orquesta Sinfónica Nacional y la Ópera Nacional de Washington. La actividad creativa que despliega es amplísima, con miles de representaciones anuales.

El teatro Eisenhower será, en esta oportunidad, el encargado de acoger a los artistas cubanos.

En intercambio con el director general, Ulises Hernández, comentó que una de las novedades que trae la obra reside en la visibilidad de la orquesta, apartada del foso al que usualmente se le relega, para lograr una mayor integración de todos los componentes de esta osada producción.

A ello, agregó el director musical José Antonio Méndez, se suma la incorporación de voces estadounidenses interpretando música cubana, como ejemplo de lo enriquecedor que resulta el intercambio cultural para la creación artística.

Hernández señaló que esta invitación del Centro Kennedy es muestra de la huella dejada por el Festival Artes de Cuba y comentó que la tradición operística del público supone grandes exigencias.

“Para nosotros es un reto (…). Estamos muy contentos de poder estar en un lugar donde se hace una buena ópera. Traemos una versión cubana (…), lo cual quiere decir que corremos ciertos riesgos, porque vamos a ver qué dice el público más tradicional cuando vea que hemos mezclado un poquito de música cubana con la música de Mozart original y que por otra parte hemos agregado baile”, expresó.

Este sentimiento fue compartido por Amelia Febles Díaz, joven violinista de la Orquesta del Lyceum, quien además expresó que se proponen hacer gala de la calidad de la educación artística en Cuba, especialmente, en materia de música clásica.

Para José Ernesto Rodríguez Delgado, clarinetista de la orquesta del Lyceum, presentarse en un reconocido teatro que ha acogido a importantes figuras del arte, y poder desenvolverse en una ópera compleja para su instrumento, es una oportunidad única.

La entrega de talentosos artistas sobre las tablas de un reconocido escenario augura noches memorables. Mozart, una vez más, convida.

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