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Estrellas y jóvenes talentos del ballet en el Teatro Mella

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La Habana, 6 nov (AIN) Con aclamaciones,  publico de pie y cerradas ovaciones cerró la función concierto de hoy en el capitalino Teatro Mella, como parte del XXIV Festival Internacional de Ballet de La Habana.
   Tal entusiasmo lo generaron la estelar Paloma Herrera, primera figura del American Ballet Theatre (ABT), y Gonzalo García, del New York City Ballet, quienes entregaron un virtuoso Chaikovski pas de deux, de George Balanchine, que se podrá recordar como uno de los mejores momentos de esta cita cubana de la danza clásica.
  Anteriormente provocó similares reacciones de la audiencia el solo de Joaquín de Luz, otra de los primeros bailarines del ABT,  quien con excelente interpretación de Cinco variaciones sobre un tema, de David Fernández, dejó a los espectadores con mayores deseos de seguir disfrutando de su arte y estilo.
  Por si eso fuera poco en una única función, Xiomara Reyes, también otra de las luminarias del ABT -quien en esta edición se despide de los escenarios cubanos como bailarina en activo-, hizo las delicias junto con Carlos López en el estreno en el patio de Great galloping Gottchald, de Lynne Taylor-Corbet.
  La primera bailarina del Ballet Nacional de Cuba, Viengsay Valdés, no quedó a la zaga con el solo Desequilibrio, de Laura Domingo, y como una funambulista en una cuerda floja demostró que no solo tiene talento para los grandes papeles clásicos, sino también para creaciones con aliento contemporáneo.
  Mostraron lo suyo, además, los jóvenes del Teatro San Carlo de Nápoles, Italia, Claudia DAntonio  y Salvattore Manzo,  quienes estrenaron en Cuba  Coppélia, coreografía del cubano Lienz Chang sobre el original de Arthur Saint-Leon.
  Los chinos  Qiu Yunting y Wu Sicong  también estuvieron a la altura de la propuesta colectiva, con Mtotley, otro estreno en Cuba, de Zhang Disha; mientras Natalia Barrios y Manuel Ghiso, del Ballet del Teatro Municipal de Santiago de Chile, ofrecieron Carmen, de Marcia Haydée, con música de la ópera homónima de George Bizet, que se distinguió por su plasticidad.
  Otro tanto hicieron cuatro parejas del Centro Prodanza que dirige Laura Alonso,  con Rosas rojas, un divertimento, coreografía de Stephen Millar, que ilustra con gracia y sentido del humor canciones antológicas en la voz de la mítica Edith Piaf, el gorrión de París, cuyo legado tiende a la eternidad. 

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