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Los cuidados, derecho y deber ciudadano con mayor equidad en el Nuevo Código de las Familias


Los cuidados, derecho y deber ciudadano con mayor equidad en el Nuevo Código de las Familias

La Habana, 8 dic (ACN) El reconocimiento del cuidado como un trabajo, un derecho y un deber ciudadano que trascienda a la corresponsabilidad entre todos los actores sociales es una de las apuestas del Proyecto de Ley del Nuevo Código de las Familias de Cuba en su versión 23.

Así trascendió durante el espacio televisivo Mesa Redonda, una emisión que al decir de la propia Dra. Magela Romero Almodóvar, profesora de Sociología de la Universidad de La Habana, es un justo homenaje a las personas que viven bajo cuidado y sus cuidadores, ambas en posiciones de vulnerabilidad e inequidad social.

La también Coordinadora de la Red Cubana de Estudios sobre Cuidados explicó que se trata de un conjunto de labores que permiten sostener la vida cotidianamente y a largo plazo, garantizando ciertos niveles de bienestar; un tipo de trabajo, a veces remunerado y otras no, que satisface necesidades materiales, biológicas y afectivas.

Los cuidados son un trabajo con costos importantes de tiempo y recursos económicos que tienen una dimensión física, mental, y un sentido afectivo, en la mayoría de los casos, que resulta la principal particularidad, puntualizó.

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Tradicionalmente asignado a las familias, y en específico a las mujeres, los cuidados reflejan brechas de equidad, como por ejemplo, que las mujeres en Cuba trabajan más horaas que los hombres en labores no remuneradas, según indicó la Encuesta Nacional sobre Igualdad de Género aplicada en el 2016.

En tal sentido, Romero Almodóvar destacó la superioridad del documento legislativo al proponer la corresponsabilidad en los cuidados, para que estos sean redistribuidos entre los diferentes actores sociales y entre la familia, el estado, y las organizaciones de la sociedad civil se garanticen su cumplimiento.



Además, el Código de las Familias pone sobre la mesa la necesaria redistribución de responsabilidades entre hombres y mujeres, pues hay que romper esos patrones tradicionales que cargan a estas con el protagonismo de todas las tareas de cuidado y los hombres se quedan sólo en condición de ayudantes.

Los esfuerzos del gobierno cubano -- agregó--, van hacia el mantenimiento de los estándares internacionales de bienestar como son salud, educación, protección y seguridad social; y los cuidados como una propuesta reciente, de ahí la centralidad que tienen que tener como un derecho y un deber ciudadano.


Mientras, la Dra. Anabel Puentes Gómez, profesora de Derecho Civil de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana, señaló que teniendo en cuenta que el cuidado de la vida tiene alto valor social y económico, esto implica exigencias y garantías.


El derecho al cuidado es un derecho en construcción, de nuevo tipo, pues anteriormente estos términos eran abordados con mayor profundidad desde la Convención de los derechos de los niños, niñas, y adolescentes; perspectiva que ahora trasciende con mucha más fuerza hacia adultos mayores y personas con discapacidad.


Puentes Gómez recalcó la necesidad de verlo en una doble dimensión, el derecho a ser cuidado, y el derecho a cuidar; y revisar si cuando hablamos de adultos mayores y personas con discapacidad, las políticas públicas son suficientes o eficientes para satisfacer las necesidades de estas personas.

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Bajo esta perspectiva, el Proyecto de Ley propone que desde el estado cubano no se ofrezca sólo asistencia, sino que exista una corresponsabilidad para que las personas elijan desde el ámbito privado una atención más integral y así también se reduzcan las inequidades para cuidadores.

Si bien la Constitución de la República de Cuba, en sus artículos 83, 88 y 89 regula los derechos de infantes, adolescentes, adultos mayores y personas con discapacidad, al reconocer su autonomía; el Código de las Familias aporta mecanismos para que estos grupos y sus cuidadores gocen de garantías jurídicas y sociales más equitativas.

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