Defiende Anteproyecto del Código de las Familias desarrollo de la autonomía de las niñas, niños y adolescentes cubanos

2212-educacion-especial.jpgLa Habana, 22 oct (ACN) El Anteproyecto del Código de las Familias cubano, en su propósito de inclusión y protección de los derechos de niñas, niños y adolescentes, incorpora el concepto de autonomía progresiva.

De acuerdo a la reconocida psicóloga Patricia Arés Muzio se trata de un avance significativo, pues se mira a la infancia con una nueva perspectiva que otorga superior protagonismo a ese grupo etario y reconoce su participación en la vida social y la familia.

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Explica la experta que se invita a que los niños sean objeto de derecho, puedan ser escuchados y se pronuncien ante determinadas situaciones familiares acorde a su madurez psíquica e intelectual.

Sobre este tema ofreció declaraciones exclusivas a la Agencia Cubana de Noticias Leonardo Pérez Gallardo, presidente de la Sociedad Cubana de Derecho Civil y de Familia de la Unión Nacional de Juristas, quien señaló que estos postulados son coherentes con la Convención de los Derechos del Niño, adoptada en 1989.

El Doctor en Ciencias Jurídicas detalló que la categoría de autonomía progresiva se toma de la psicología evolutiva, la cual entiende a los infantes como personas en desarrollo, y en la medida en que evolucionan pueden ir dirigiendo sus actos.

A la vez que esto sucede, continuó, menor es la participación de sus padres y madres en sus actos, aunque siempre los orienten para su bienestar.

No se está imponiendo nada nuevo, comentó el también Profesor Titular de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana, es algo que sucede de manera natural y debe ser respetado, sobre todo cuando se dan situaciones que afectan los intereses de los menores como los actos de trascendencia patrimonial, una operación quirúrgica invasiva, la utilización del derecho de la imagen u otra cuestión vinculada a la integridad física.

La idea es proyectar la función formativa de los padres en el marco de una interacción entre el adulto y el niño, y no como efecto de una acción unilateral en la cual el niño asume un lugar de sumisión como objeto de representación y control ilimitados por parte de sus padres, planteó recientemente Jetzabel Montejo Rivero, profesora de Derecho Civil y de Familia.

Subrayó que los hijos no son propiedad de los padres; están a su cargo, bajo su responsabilidad, pero no a su servicio; y se les educa para su desarrollo en sociedad, para que tomen sus propias decisiones.

El Anteproyecto del Código de las familias visibiliza niños y adolescentes cada vez más protagónicos y participativos, a tono con los avances de la ciencia, la tecnología e información y la diversidad familiar de la sociedad cubana.

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