
La Habana, 3 ene (ACN) La escritora cubana Graziella Pogolotti afirma que “el pensamiento de Fidel se proyecta con organicidad y coherencia notables, al punto de constituir herramienta indispensable para seguirnos acompañando en la actualidad”.
Recuerda que el triunfo había llegado con el año nuevo. “Esta vez los rebeldes habían entrado en Santiago y se produjo la invasión de Oriente a Occidente, conducida por Camilo y Che. Desde los lugares más remotos del mundo las miradas se volvieron hacia el pequeño Archipiélago, hasta entonces desconocido”.
En medio de la euforia general, Fidel se apresuró en señalar que la batalla más difícil recién comenzaba. El proyecto de justicia social y de conquista de la plena soberanía habría de tropezar con numerosos obstáculos.
Para llevar adelante el aprendizaje colectivo, pensamiento, palabra y acción se juntaron en un solo haz. El ámbito propicio era el multitudinario de la Plaza de la Revolución, pero también la televisión, medio que favorecía la comunicación más íntima y acentuaba el carácter dialógico de los discursos de Fidel.
Observador atento y crítico del transcurrir de la contemporaneidad, Fidel alertó temprano acerca de los peligros que se cernían sobre nuestra especie. Su llamado de entonces trascendió fronteras e ideologías. Pero la depredación del planeta ha proseguido a ritmo acelerado, subraya la intelectual cubana.
Expresa que “Aparentemente disperso en discursos nacidos de circunstancias concretas, libre de ataduras dogmáticas, el pensamiento de Fidel se proyecta con organicidad y coherencia notables, al punto de constituir herramienta indispensable para seguirnos acompañando en la actualidad”.
Con el oído atento a los rumores de la tierra, su visión abarcó los rasgos esenciales del acontecer del planeta. Nunca axiomático, siempre transitó por los complejos vericuetos del análisis de la realidad. No podemos fragmentarlo. Nos corresponde rescatarlo en su integralidad, precisa Pogolotti en su artículo Memorias de enero, que hoy publica el diario Juventud Rebelde en su edición dominical.








Nos reservamos el derecho de no publicar los comentario que incumplan con las normas de este sitio