¿Qué hace Cuba por mejorar la seguridad alimentaria y nutricional?

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La Habana, 7 dic (ACN) Recientemente la Organización de Naciones Unidas publicó el Panorama de la seguridad alimentaria y nutricional de América Latina y el Caribe 2020, en el analiza la situación actual en la región e incentiva a los gobiernos a la búsqueda rápida y efectiva de soluciones.

El documento confirma la urgente necesidad de invertir en las áreas rurales y en la agricultura familiar, principalmente porque refiere que las zonas y poblaciones del campo son las más afectadas por los problemas de malnutrición.

Además, porque para la región, donde el costo de una dieta saludable es el más elevado del mundo, resulta clave promover sistemas alimentarios que favorezcan el acceso a alimentos nutritivos, diversos y asequibles, lo que sólo puede hacerse apoyando la agricultura familiar, según destacó Rossana Polastri, Directora del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) para América Latina y el Caribe.

El informe también alerta sobre el aumento del sobrepeso y la obesidad, que ha ocurrido en todos los grupos de edad; por ejemplo, en 2016, 315 millones de personas (casi la mitad de la población de la región) sufría sobrepeso y obesidad, en comparación con 239 millones en 2006.

Para el presente año esa tendencia se vuelve aun más peligrosa, puesto que se ha comprobado que la obesidad está asociada al riesgo de sufrir peores efectos en caso de una infección por COVID-19.

Anselm Hennis, Director del Departamento de Enfermedades no Transmisibles y Salud Mental de la OPS/OMS, resaltó que es necesario reformar los sistemas alimentarios y de nutrición, y proporcionar a las poblaciones una nutrición óptima.

Cuba trabaja desde hace algunos años en este sentido, fundamentalmente con el Plan de Autoabastecimiento Municipal, con el cual se prevé ofrecer a la población la cantidad de viandas, hortalizas, granos y frutas suficiente para una nutrición óptima.

Tal estrategia fue reconocida en el Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en América Latina y el Caribe, correspondiente a 2018.

El objetivo es alcanzar las 30 libras per cápita mensualmente, y si bien aun no se llega a esa cantidad debido a las limitantes que hoy enfrenta la agricultura en el país, es cierto que en los últimos años ha ido aumentando a la par que se implementan nuevas estrategias para ello.

Otra de las vías por las que la nación intenta que sus ciudadanos tengan una alimentación más balanceada es potenciando el Programa de agricultura urbana, suburbana y familiar, el cual incluso ante la actual situación de la COVID-19 es capaz de continuar con la producción de alimentos debido a que sus enfoques, tecnologías y organización se basan en los preceptos de la soberanía alimentaria.

Este sistema productivo constituye una de las principales fuentes de vitaminas, minerales y proteínas en la alimentación de la población cubana, de ahí la importancia de hacer el máximo uso posible del potencial productivo local, según comentó a la Agencia Cubana de Noticias Elizabeth Peña Turruellas, directora del programa.

Hace unos meses se aprobó también el Plan Nacional de Soberanía Alimentaria y Educación Nutricional; entre los temas estratégicos identificados en él destacan la necesidad de disminuir la dependencia de las importaciones de alimentos e insumos, y garantizar la calidad e inocuidad y disminución de las pérdidas y desperdicios de alimentos.

Asimismo, se prevé consolidar los sistemas alimentarios locales y movilizar los sistemas educacionales, de la cultura y de la comunicación para fortalecer la educación alimentaria y nutricional.

Marcelo Resende, representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en la Mayor de las Antillas, ha referido que este plan le permitirá a Cuba mantener sus logros en materia de seguridad alimentaria y nutricional, y enfrentar desafíos como el autoabastecimiento y el aumento del sobrepeso en la población.

Si bien los resultados arrojados tras una exhaustiva investigación y publicados en el Panorama de la seguridad alimentaria y nutricional de América Latina y el Caribe 2020, no son favorables para la región, Cuba dista un poco de ello sobre todo por el esfuerzo del gobierno de garantizar una alimentación sana para su población.

No obstante, es cierto que aun se debe trabajar en ese sentido, más aun en la situación actual marcada por un recrudecido bloqueo norteamericano, por las consecuencias generadas en el país por la COVID-19 y por los cambios socioeconómicos que se gestan en la nación.

El Panorama es una publicación conjunta de la FAO; el FIDA; la Organización Panamericana de la Salud / Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS); el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (PMA).

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