Armando Nova y sus aportes desde la academia por la transformación de la agricultura cubana

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La Habana, 11 sep (ACN) Desde mucho antes que la dirección de la Revolución llamara a cada compatriota a pensar como país, el Doctor en Ciencias Económicas Armando Nova González venía haciéndolo en su condición de incansable profesor e investigador del Centro de Investigaciones de la Economía Internacional (CIEI), de la Universidad de La Habana.

En estudios, libros, artículos y en conferencias en universidades y eventos tanto fuera como dentro de Cuba durante años ha expuesto -y defendido- diversas ideas, en aras de que la agricultura cubana logre la transformación necesaria, lo cual se evidencie en el aumento de la producción agrícola y ganadera, y así lo refiere a la Agencia Cubana de Noticias (ACN).

Por ello Nova González valora de loable que desde el 22 de julio se aprobara el Plan Nacional de Soberanía Alimentaria y Educación Nutricional, primero de su tipo en la historia y expresión de la sinergia entre los esfuerzos locales y la cooperación internacional, además de que la mayor de las Antillas cuente con un Programa de Bioproductos de Uso Agrícola.

También considera que los encuentros del Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel, con científicos y expertos de prestigiosas instituciones han ido destrabando los nudos en esos asuntos estratégicos, en medio de un contexto bien adverso en el cual convergen el impacto del bloqueo norteamericano, de la crisis económica mundial y de la pandemia, y las insuficiencias internas.

En un reciente panel sobre producción alimentaria con un grupo de especialistas, organizado por la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba (ANEC) en La Habana y la ACN, el destacado académico alertó de la alta dependencia externa a la importación de alimentos, valorada en más de dos mil 200 millones de dólares anualmente.

Un aspecto sumamente estratégico para cualquier economía es su dependencia alimentaria externa, pues si esta es elevada la convierte en extremo vulnerable, y en tal sentido la cubana ha mantenido un ritmo de crecimiento promedio en las importaciones de alimentos de casi un 5 %, desde hace más de 10 años, manifestó.

En su opinión tal fenómeno resulta paradójico pues como país tropical Cuba tiene condiciones excepcionales para lograr un nivel de autoabastecimiento significativo, pero se requiere respuestas que motiven las iniciativas y creatividad internas.

El Doctor en Ciencias Económicas Nova González considera que el actual modelo de gestión económica, centralizado en el sector agropecuario, se debe sustituir por uno nuevo, en el cual predominen las relaciones horizontales de inter-cooperación entre las diferentes formas locales productivas.

En un mismo territorio coexisten las cooperativas de crédito y servicio, las de producción agropecuaria, las unidades básicas de producción cooperativa, la empresa estatal, el campesino o productor privado y el usufructuario, y en los vegetales y otros renglones el sector no estatal es el que aporta los mayores volúmenes, pero necesita más autoridad y autonomía, señala.

La cadena agroproductiva y de comercialización tiene su punto de partida en el territorio y comienza por la producción y su interacción con el consumo, los estimados, la cosecha, el envase, la transportación, el almacenaje y la conservación (frigorífico), el mercado mayorista, las industrias de beneficio y procesadora, hasta la distribución minorista (en productos frescos y beneficiados).

Esa cadena trasciende, por lo general, los marcos de la propia localidad donde se origina la producción; es decir, tiene un efecto de derrame o multiplicador hacia otros lugares y sectores económico-sociales, precisa el académico.

Pero la centralización –aclara- del acopio y comercialización de productos agropecuarios por las empresas de Acopio, este “encargo estatal”, que representa actualmente la mayor proporción de la producción nacional agrícola y ganadera, deja poco espacio a otras formas comercializadoras.

Agrega el experto que también en ocasiones origina grandes pérdidas al no recogerse en los campos todo lo cosechado, unido a una larga cadena de impagos a los productores, como un elemento más que desestimula el incremento de la producción.

Por ello, la realización de la propiedad (el derecho y posibilidad de estos de poder decidir) desde la producción hasta el consumo es uno de los tres problemas fundamentales que deberá resolver el nuevo modelo de gestión económica y productiva, dice el profesor e investigador del CIEI.

Un segundo tema es el reconocimiento del mercado en complementariedad con la planificación y teniendo presente los requerimientos sociales, pues por sí solo el primero no resuelve las desproporciones ni logra el equilibrio deseado.

El tercer problema sería la aplicación del enfoque sistémico a lo largo del ciclo producción-distribución-cambio-consumo; costo-sistema de precio y la necesaria interrelación con la macro y microeconomía, subraya el experto no sin antes insistir en que la agricultura cubana puede lograr la necesaria transformación.

A principios de junio, el presidente cubano Miguel Díaz Canel se refirió a la necesidad “de dinamizar la comercialización de los productos desde diversas variantes, con alternativas que permitan a nivel local también gestionar directamente con los productores y llevar los productos al mercado”.

 

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