All for Joomla The Word of Web Design

Rinden homenaje a Álvaro Reynoso, padre de la agricultura científica cubana

1104-ATAC-cuba.jpg

La Habana, 11 ago (ACN) La Junta Directiva de la Asociación de Técnicos Azucareros de Cuba (ATAC) rinde homenaje hoy a Álvaro Reynoso Valdés en coincidencia con el aniversario 132 del fallecimiento del hombre considerado el padre de la agricultura científica cubana.

Sus enseñanzas juegan un papel cada día más importante y tienen total vigencia para alcanzar los resultados que necesitamos en la producción de caña, azúcar, sus derivados y en la elaboración de alimentos, señala la organización en un mensaje enviado a sus filiales, que agrupan a más de 10 mil asociados.

Es imprescindible una mayor explotación de las tierras con los recursos disponibles, debido a la inclemencia del bloqueo económico, financiero y comercial de Estados Unidos hace cerca de 60 años y a los efectos provocado por la pandemia del nuevo coronavirus, señala el texto, al que tuvo acceso la Agencia Cubana de Noticias.

Indica que, con motivo de la efeméride, es necesario exigir por el cumplimiento de su legado científico y técnico para producir más caña con más eficiencia, que la ATAC en cada órgano de base y territorio lo recuerde con resultados productivos dignos del ilustre científico cubano.

1103-alvaro-reinoso.jpgReynoso Valdés (1829-1888) nació en Alquízar, actual provincia, sobresalió en las especialidades de la química, fisiología, agronomía y la tecnología industrial, y su obra cumbre consistió en el Ensayo sobre el cultivo de la Caña de Azúcar.

Colaboró estrechamente con Ramón de la Sagra en la colecta de plantas, entre 1831 y 1835, cuando éste ocupaba la dirección del Jardín Botánico de La Habana y de la Institución Agrónoma, donde por sus méritos recibió el título de corresponsal del Jardín Botánico en 1832.

En 1826 sembró una notable cantidad de árboles del Castaño de Malabar o fruta del pan, en tierras de uno de sus cafetales y en calidad de estudiante de ciencia y medicina en Francia realizó investigaciones químicas de carácter fundamental.

Figuran entre ellas la del éter que sirvió de tema definitivo para su tesis doctoral en ciencias, y también en química fisiológica humana, las cuales publicaron entre 1849 y 1856, en prestigiosas revistas científicas de esa nación europea.

Su orientación hacia la química fisiológica se aprecia en su estudio sobre la diabetes mellitus, que resultó novedoso para la época, y a esa misma vertiente correspondió su trabajo sobre la acción del Curare, veneno utilizado por los indios sudamericanos.

Realizó estudios en Europa y allí recibió elogios y premios por sus aportes a la ciencia.

En 1858, después de 11 años de ausencia, regresó a La Habana y se dedicó por entero a la agronomía, especialmente a los temas del cultivo de la caña de azúcar, terreno en el cual hizo sus más trascendentales aportes.

Su obra insigne, Ensayo sobre el cultivo de la caña de azúcar, se tradujo a varios idiomas y es considerada la principal escrita sobre esta gramínea.

También llegó a ser Socio de Número de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de La Habana (1858); Académico Fundador (1861) y de Mérito (1864) de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana; y Socio Honorario del Círculo de Hacendados (1879).

Además, Consejero Superior de la Agricultura del Gobierno (1883), el cual lo nombró para formar parte de la Comisión Agrícola, creada con vistas a establecer una escuela de agricultura estatal (1883-1884)

Escribir un comentario

No se admiten ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
Nos reservamos el derecho de no publicar los comentario que incumplan con las normas de este sitio


Código de seguridad
Refescar