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Experimentado hidráulico destaca importancia de esa carrera para desarrollo económico y social

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Santiago de Cuba, 10 ago (ACN) El ingeniero hidráulico santiaguero Idalberto Bravo, quien se tituló en la segunda graduación de esa especialidad en Cuba en la Universidad de La Habana, en 1974, considera esta carrera de excelencia, ya que sin agua no hay desarrollo ni tampoco vida.

Con 46 años de ejercicio, manifestó a la Agencia Cubana de Noticias estar enamorado de esa profesión, relacionada con el proyecto y construcción de acueductos, alcantarillados, riegos y drenajes, embalses, potabilizadoras de agua para el consumo humano, tratamiento de residuales y muchas otras obras y misiones con impacto en el hombre.

Numerosas satisfacciones ha experimentado, dijo, como ver a una comunidad beneficiarse con la llegada al hogar del preciado líquido, al cual antes no accedía, y mejorar su calidad de vida.

En nuestro país, destacó, los hidráulicos tienen un importante rol que cumplir en la Tarea Vida, cuyo artífice fue el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, para mitigar los efectos del cambio climático y proteger el medio ambiente.

Por ejemplo, expresó, hay zonas amenazadas de quedar sin agua potable por su ubicación costera y el poco nivel de escurrimiento debido al déficit de lluvias, por lo cual los pozos tienden a salinizarse y entonces hay que enfrentar esa situación pues, de lo contrario, su población tendría que emigrar del lugar.

Otro programa concebido por Fidel, recalcó, fue el de la Voluntad Hidráulica, y fruto de este existen numerosas obras en Santiago de Cuba como es el trasvase Mogote, que permite trasladar el agua desde la presa Carlos Manuel de Céspedes, en el municipio de Contramaestre, a la cabecera provincial, ampliamente poblada.

Los ingenieros hidráulicos, indicó, también participan en el impulso de la hidroenergía como fuente renovable, y en la agricultura velan de que en el riego se aplique la ciencia y la técnica para evitar la contaminación de los suelos y en el tratamiento de las aguas que se desechan, estas dos últimas tareas junto a otros profesionales como biólogos y pecuarios.


Recordó que el agua es un recurso renovable pero finito, por eso hay que preservarlo para las futuras generaciones con su aprovechamiento racional y tratamiento.


Sobre la formación de los ingenieros hidráulicos, apuntó, aún es insuficiente el número de graduados para su accionar en los programas antes mencionados y el desarrollo económico y social de la nación y aseguró que en los jóvenes aún existe desconocimiento del amplio perfil de la carrera y se requiere motivarlos desde edades tempranas con la orientación vocacional.


Cuando me gradué solo se estudiaba en La Habana o en países del antiguo campo socialista, y ahora puede hacerse en universidades de diferentes provincias, acotó el vicepresidente de la Sociedad de Hidráulica en este territorio, perteneciente a la Unión Nacional de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción de Cuba (Unaicc).


Estos profesionales forman parte del gremio de los trabajadores hidráulicos, cuyo día se celebra el 10 de agosto, fecha que marcó la creación en 1962 del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos.


Dicho organismo dirige la estrategia en el país de ese recurso natural y, además, atiende los servicios de acueducto y alcantarillado.
Gracias a los programas acometidos por la Revolución, en más de 50 años Cuba aumentó en casi 200 veces la capacidad de embalse de agua.

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