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Trabajar con él una maravilla, siempre una maravilla, afirma trabajadora de la Oficina del Historiador


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La Habana, 1 ago (ACN) Trabajar con él una maravilla, siempre una maravilla, porque él daba no solamente esa visión amplia y abarcadora de lo que quería, sino también siempre con el detalle, que es muy importante, afirma Gertrudis Ogeda, quien trabajó por más de 20 años con el doctor Eusebio Leal.

En torno al lamentable fallecimiento del Historiador de la Ciudad de La Habana este viernes, la licenciada en Ciencias Culturales de origen alemán, radicada en Cuba desde 1971, compartió con la Agencia Cubana de Noticias sus experiencias de trabajo con el principal responsable de la restauración del casco histórico capitalino.

Empezaba las actividades puntuales. Era el hombre más puntual que he conocido, él decía que la única cortesía que puede tener un rey con su pueblo es la puntualidad, y ese fue un principio suyo siempre, comentó

La también musicóloga contó que lo conoció en las actividades que desarrollaba la Dirección Provincial de Cultura de La Habana, donde ella trabajaba, cada noviembre en el Museo de la Ciudad por el aniversario de la fundación de La Habana.

En una de esas ocasiones, declaró, me invitó a tomar con él un café en el Hotel Ambos Mundos y ahí me hizo la propuesta de trabajar en la Oficina del Historiador.

Y nunca se me olvida que yo le digo, “pero Leal, ¿usted habla en serio?”, porque ya él era un hombre reconocido y entonces me contestó: “Yo siempre hablo en serio. Y así fue como inició mi trabajo en la Oficina”, contó Ogeda.

Según la alemana-cubana, Eusebio tenía la visión de que los museos fueran instituciones con vida y no solamente un lugar al que la gente entrara, viera objetos expuestos y se fuera, sino que le interesaba que tuvieran una vida propia.

Empecé a trabajar en el mismo Museo de la Ciudad, donde se formó un pequeño grupo que estaba precisamente encargado de coordinar y promover las actividades culturales en los museos, comentó.

Eso siempre fue un deseo de él, un centro histórico vivo, con una vida social con mecanismos que luego creó para atender a la personas de La Habana Vieja, sobre todo a la población de la tercera edad, recordó.

De acuerdo con Gertrudis Ogeda, pasó a dirigir la Basílica Menor del Convento de San Francisco de Asís, que se inauguró en 1994, el 4 de octubre en la fecha del Día de San Francisco de Asís, durante las propias labores de restauración del inmueble.

Según cuenta, en esta institución quedó plasmada la proyección de Leal de convertir a este tipo de edificaciones en un centro cultural, pues además de crear en ese sitio el museo de arte sacro, “que fue el primer incentivo”, luego “abrimos la sala de conciertos y teníamos allí muchas exposiciones”.

El pueblo debe recordarlo con agradecimiento y cuidar y preservar lo que con tanto esfuerzo y tanto sacrificio se ha hecho, porque realmente él no tenía horas de trabajo, es increíble, destacó.
Vale no solamente el reconocimiento del pueblo habanero, sino el que se ganó el centro histórico internacionalmente. Las actividades que aquí se desarrollaron formaron lazos y abrieron puentes para estrechar vínculos entre Cuba y otras naciones, resaltó.

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