All for Joomla The Word of Web Design

La impaciencia de la espera (+Fotos)

0-11-impaciencia-1.jpg

Las Tunas, 11 jun (ACN) En la casa de la familia Brito Labrada una vez más se vive la impaciencia de la espera, han sido poco más de dos meses colmados de temores desde que el enfermero de 54 años, Eduardo Brito Pérez, partiera hacia Lombardía a enfrentar el nuevo coronavirus como parte de la Brigada Médica Cubana Henry Reeve.

Desde la ciudad de Las Tunas hasta el que fuera el epicentro de la pandemia, en Italia, más de ocho mil kilómetros y seis horas de diferencia ha revasado esta familia, a sabiendas que es quizás sólo un capítulo más porque el especialista en cuidados intensivos está siempre dispuesto, y a ellos no les toca otra cosa que no sea apoyarlo.

Mientras cumple en La Habana con el aislamiento obligatorio tras haber llegado a Cuba el pasado día ocho, en esta ciudad del oriente cubano se rememoran esos temores de cuando el profesional de la salud recibió la llamada para partir a Lombardía, ahora con la certeza de que la misión está cumplida.

Natacha Labrada López, su esposa, dijo a la Agencia Cubana de Noticias que la decisión les impresionó mucho, conmocionados por el hecho de que fuera a trabajar directamente con pacientes positivos a la COVID-19, el miedo de que pudiera enfermar es una reacción natural, pero sabíamos que estaba preparado para enfrentar esta tarea y eso nos dio un poco de tranquilidad.

A estas alturas, hablar en plural es tan sólo una de las garantías de que no es la primera vez que la familia de Brito siente estos temores, a lo que Natacha respondió que no se puede decir que están acostumbrados, porque es una sensación entre el miedo y el orgullo a la que nunca uno se adapta, significó.

La primera vez que Eduardo me dijo que iba a integrar la Brigada Henry Reeve, en diciembre de 2009, le dije que si estaba loco --expresó--, a lo que respondió que no me preocupara que eso era por si algún día sucedía algo.

Un mes después le llamaron para irse hacia Haití tras el terremoto que azotó a ese país caribeño en enero de 2010 y la certeza de que el esposo y el padre formaba parte de ese grupo de valientes que asisten médicamente ante cualquier situación de desastre, llegó para quedarse.

“De inmediato prestó también sus servicios ante la epidemia del cólera, también en Haití, y luego fue llamado para enfrentar el ébola en África, la verdad fueron dos momentos bastante difíciles en nuestras vidas, sobre todo porque los niños estaban más pequeños e inevitablemente surgen muchas expectativas y miedos de que le suceda algo o pueda enfermarse”.

A la Henry Reeve le toca estar directamente en el desastre, allí donde la realidad es más dura y donde se encuentran ante situaciones sin precedentes en su formación como médicos o enfermeros, dice quien conoce de cerca los sacrificios de la profesión, pues se desempeña como enfermera en el Policlínico Gustavo Aldereguía, en esta ciudad.

Rosabel y Eduardito, de 16 y 17 años respectivamente, por ahora ya no tendrán que ponerse de acuerdo con “papi” para sortear las diefrencias de horario y los agotadores turnos en el hospital de campaña en Lombardía, para hablar con él; mientras ella asegura que su papá es un héroe, él no puede disimular la impaciencia y dice que a cada rato lo llama para preguntarle cómo está y qué está haciendo.

El más urgente anhelo es que puedan pasar juntos el Día de los Padres, y poderles contar esas anécdotas que casi adelantó de la emocionante acogida que tuvieron los 52 miembros de la Brigada por el pueblo italiano, la respuesta cuando terminaron su labor, la despedida, las vivencias de ese capítulo de amor y humanismo que Cuba acaba de escribir en ese continente.

Mientras esperan a que pasen esos días de aislamiento y descanso en La Habana, como establecen los procedimientos sanitarios, a la familia Brito Labrada les acompaña la seguridad de que si a Eduardo Brito Pérez lo vuelven a llamar para cumplir misión, él estará dispuesto a irse.

0-11-impaciencia-3.jpg

0-11-impaciencia-2.jpg

Escribir un comentario

No se admiten ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
Nos reservamos el derecho de no publicar los comentario que incumplan con las normas de este sitio


Código de seguridad
Refescar