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Talleres de Artemisa unen fuerzas contra la COVID-19

 

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Artemisa, 30 may (ACN) Dos talleres de talabartería y dos de confecciones de esta occidental provincia cambiaron sus rutinas laborales para producir caretas paramédicas y parte del avituallamiento destinado al personal de la salud y centros de aislamiento involucrados en la lucha contra la COVID-19.

El taller de talabartería 106 de Bahía Honda, perteneciente al Grupo Empresarial de la Industria Ligera, se especializa desde hace una década en la producción de estuches de canastilla, pero el seis de mayo cambió este fin para confeccionar 16 mil 700 caretas para los trabajadores de la salud que enfrentan la COVID-19.

Liderado por Maribel Vigoa, el colectivo encargado de producir estos medios de protección en dos semanas estuvo formado por 29 de los 54 trabajadores del centro, pues el resto son vulnerables a la COVID-19, superan los 65 años o son mamás con niños pequeños.

Según el reportaje La poesía que protege el presente, publicado por el semanario el artemiseño, las rutinas productivas del taller de talabartería 104 de Candelaria también cambiaron por una razón generosa, pues sus hombres y mujeres, en composición reducida, dedican desde abril cada jornada a la confección de caretas para que los profesionales de la salud estén protegidos mientras salvan vidas.

Agrega el texto que más de 14 mil de estos medios fueron entregados a centros asistenciales de Mayabeque y Artemisa en bolsas de 20 unidades bajo la marca Thaba, especializada en mochilas, bolsos, maletas y otros renglones de la talabartería cubana.

Yaremi Hernández, directora del taller, refirió que antes confeccionaron nasobucos y batas para quienes laboran en los centros de aislamiento ubicados en Candelaria.

Otros dos talleres, en San Antonio de los Baños, pertenecientes a la Unidad Empresarial de Base (UEB) Confecciones Ariguanabo, asumen la confección de 30 mil batas y gorros sanitarios para médicos y enfermeras, además de 12 mil pijamas, aunque en un primer momento elaboraron nasobucos, refiere el reportaje.

Maida Aguilar, administradora de la Fábrica 102 Abel Santamaría, uno de estos talleres, destacó que en muy corto tiempo las costureras aprendieron a confeccionar batas para el personal de la salud y realizan su trabajo con gran seriedad.

Además de la UEB Confecciones Ariguanabo, dedicada a la producción de ropa para trabajadores de diferentes ministerios cubanos, la Empresa Textil Rubén Martínez Villena, ubicada en Alquízar, también apoya la confección de una parte del avituallamiento destinado a los centros de aislamiento del país.
 

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