Cuba se ratifica como líder mundial de solidaridad, afirma intelectual francés

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La Habana, 16 abr (ACN) En tiempos de la COVID-19, Cuba extiende su ayuda a muchos países golpeados por la pandemia y ratifica que es líder mundial en materia de solidaridad, señaló hoy el intelectual francés Salim Lamrani.

El profesor de la Universidad de La Réunion y estudioso de las relaciones entre este país caribeño y Estados Unidos, afirmó que ese apoyo con profesionales de la salud, que por estos días llega también a naciones desarrolladas como Italia y Andorra, es fruto de una tradición que data de los primeros años de la Revolución y muestra su enorme capital humano.

Cuba tiene un promedio de nueve médicos por cada mil habitantes, la tasa más elevada del planeta; gracias a este impresionante capital humano, ha hecho de la fraternidad con los necesitados un rasgo de su idiosincrasia, subrayó Lamrani en entrevista con Prensa Latina.

De acuerdo con el intelectual francés, con su ejemplo, Cuba ilustra a la comunidad internacional cuáles deberían ser los principios que rijan las relaciones entre los países: la solidaridad, la ayuda mutua, el respeto de la soberanía, la no intromisión en los asuntos internos, el altruismo y la cooperación.

Advirtió que la postura de la mayor de las Antillas contrasta con la asumida por Washington, que pese a la COVID-19 insiste en sus bloqueos y sanciones.
El mundo está viviendo una tragedia sanitaria sin precedentes, y en vez de federar los esfuerzos y actuar de modo común contra la pandemia, Estados Unidos persiste en aplicar una política obsoleta contra Cuba, que está sufriendo, como todas las naciones, el impacto económico de la COVID-19, precisó.

Para Lamrani, está postura resulta incomprensible e indignante, y pone en evidencia la incapacidad de la administración del presidente Donald Trump de actuar con racionalidad.

La humanidad observa con consternación la falta de escrúpulos y la bajeza moral del actual jefe de la Casa Blanca, quien en lugar de dedicar todos sus esfuerzos y recursos a ayudar a las víctimas de la Covid-19 en su propio país, prefiere ensañarse con el pueblo de Cuba, expuso.

El académico y ensayista francés destacó que la solidaridad de la isla no ha tenido color político, y ha estado presente por más de medio siglo en alrededor de 160 países, en escenarios tan diversos como Asia-Pacífico, víctima en 2004 de un devastador tsunami, en Pakistán (2005) e Indonesia (2006) después de terremotos, en Haití para combatir el cólera o en África Occidental (2014-2015) durante la epidemia de ébola.

Sin olvidar, agregó, su ayuda a los niños afectados por el desastre nuclear de Chernóbil y la Misión Milagro, que ha devuelto la vista a millones de personas durante los últimos tres lustros.

Otra prueba de su solidaridad se produjo en 2005, cuando Cuba ofreció su ayuda a las víctimas del huracán Katrina en Nueva Orleans, mientras Estados Unidos la asediaba y estrangulaba, porque como dijeron desde la ONU: "Salvar vidas es lo que Cuba hace en el mundo", resaltó.

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