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Homenaje para la matriarca invicta de Holguín en su bicentenario

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Holguín, 8 dic (ACN) Un día como hoy, hace 200 años nació doña Lucía Íñiguez Landín en este territorio del oriente cubano, primogénita de un matrimonio de comerciantes con raíces dominicanas y holguineras, quien se convirtió en madre amantísima de la patria y matriarca invicta de esta ciudad.

De las esencias más profundas de Cía, como también era nombrada, este país recibió a uno de los héroes más gloriosos de nuestras gestas independentistas, el Mayor General Calixto García Íñiguez, patriota de las tres contiendas más importantes contra el coloniaje español en el siglo XIX.

Aunque en la historiografía nacional es conocida por múltiples anécdotas, la figura de Lucía está estrechamente vinculada a las proezas independentistas de la Isla y a su hijo Calixto.
Una mujer que supo, apenas nacido, cuál era el destino del hijo, un camino que sin dudas conducía a la manigua insurrecta y que la rendición no entraba en sus presupuestos personales.
Basta recordar la histórica frase de la heroína cuando Calixto cae prisionero y uno de los militares españoles le comunica la noticia y ella responde que no, ese no era su hijo, él no caería prisionero vivo; y cuando seguidamente le dicen que este ha intentado suicidarse, entonces Lucía replica que sí, que ese sí era su hijo, muerto antes que rendido.
Doña Lucía no ripostó ante los rumores de que Calixto se encontraba dentro de los planes para un levantamiento armado y que estaba precisamente frente de una partida insurrecta.
No se asombró cuando oyó relinchos desesperados, voces que clamaban ¡al combate!, fusiles maltrechos y machetes bien afilados en el octubre de 1868, como tampoco lo pensó dos veces para aportar los bienes de la familia y pedir, además, préstamos que la llevaron a la ruina para contribuir de esa forma a la contienda libertaria.
Lucía, la mujer incautada y hecha prisionera en La Habana por ser fiel a los principios de la Patria amada, desterrada de Holguín y alejada de los bélicos acontecimientos del Oriente de Cuba, la madre desesperada ante los peligros de Calixto en Madrid, siempre confió en los ideales del hijo que, por sobre todas las cosas, le guardaba a Cuba el corazón leal.
Aunque es indescriptible su reacción cuando le anunciaron la muerte del hijo indómito, cualquier cubano puede imaginarse el sufrimiento que sintió la madre mambisa.
Con seguridad se conoce que, con rabia y dolor, pidió que solo los cubanos dieran digna sepultura a Calixto, un entierro mambí para el General de las Tres Guerras en su tierra natal, como debía ser, pero no fue hasta más de ocho décadas después, el 11 de diciembre de 1980, que el deseo de la madre y de los holguineros se viera finalmente realizado.
Hoy los restos de Calixto García Íñiguez descansan, junto a los de su amadísima madre, en su natal Holguín, en el Mausoleo que se le erigió en la Plaza de la Revolución que lleva su nombre y que recuerda el legado de su amor infinito a la Patria y sus principios independentistas a toda prueba.
jpc tj


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