La Habana, Domingo 21 de Octubre de 2018 11:37 pm

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Marta y el futuro de sus nietos en una Constitución

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Sancti Spíritus, 11 ago (ACN) Poco sabe Marta Sierra Santos de decretos, leyes, pero esto no le impide que cada noche, antes de irse a dormir, o cuando las tareas hogareñas se lo permiten, lea minuciosamente el Proyecto de Constitución de la República de Cuba que se discutirá a lo largo y ancho de Cuba.
   Las palabras subrayadas y consultadas luego, las anotaciones al margen cuando alguno de sus hijos o nietos le esclarece una duda, dan fe de cuánto ha avanzado en el estudio del documento esta señora de 76 años y que ahora reside en la ciudad de Sancti Spíritus.
   Marta nació pobre, mujer y fue la primera de los hijos de un matrimonio de emigrantes españoles asentados en el centro del país, razones suficientes para que el trabajo duro del campo, la discriminación racial y los prejuicios la rondaran en su niñez y juventud; cuando en 1959 escuchó al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, supo que lo de los barbudos estaba lejos de ser politiquería.

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   Con el tiempo, se integró al proceso revolucionario desde sus diferentes puestos de trabajo y aunque los crueles años de la dictadura de Fulgencio Batista solo le permitieron alcanzar el sexto grado, Sierra Santos se superó y gozó siempre del cariño, el respeto y la admiración de sus compañeros.
   Pese a las casi seis décadas transcurridas, miles de cubanos recuerdan todavía lo sufrido en la Cuba pre revolucionaria, quizá por ello esta mujer se toma muy en serio el documento que ahora sostiene en sus manos, texto al que valora profundamente por su carácter inclusivo, abarcador y atemperado a los tiempos actuales.
   La mirada de Marta ha estado dirigida a lo relacionado con la familia y su educación, a los valores y principios que deben seguir defendiéndose, a las transformaciones que ahora se experimentarán, pero sobre todo, a la firme decisión de proteger  la soberanía nacional.
   Cuando llegó el primero de enero de 1959 esta espirituana había perdido la cuenta de las hojas de tabaco pasadas por sus manos para poder ganar el sustento del día, o de las veces que la Guardia Rural, sin excusa alguna, les había derrumbado "su casita", algo que jamás puede imaginar siquiera vuelva a repetirse en la Isla.
   Aún a sabiendas de que los "malcría", esta septuagenaria, de pasos firmes, complace en lo más mínimo a sus nietos; por ellos, por sus hijos y por su futuro defenderá siempre la nación que está contemplada en el Proyecto de Constitución que desde este lunes centrará los debates de millones de cubanos; un Proyecto de Constitución al que desde hace días Marta ausculta cual si fuese su más preciado tesoro.


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Agencias