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Enero Jueves

hablemos del idioma

  • Se recogen los nombres de los tiempos verbales: los correspondientes a la terminología académica y entre paréntesis los de Andrés Bello, vigente en varios países hispanoamericanos. La forma aconsejada se halla entre paréntesis.

  • Vicio de dicción que consiste en transformar en esdrújulas algunas palabras que son llanas o agudas.

  • Falta de propiedad en el uso de las palabras. La impropiedad léxica o transgresión semántica consiste en emplear palabras inadecuadas.

  • Aparecen insistentemente con el propósito de apoyarse en ellas (como si se tratara de muletas) y así ocultar la inseguridad que se tiene al hablar, por ejemplo, ante un grupo de personas.

  • El eufemismo es la sustitución de una vozo de una frase por otra para lograr camuflar la posible crudeza, vulgaridad o gravedad que tiene la expresión original y que constituye un tabú. Su función es, pues, suavizar la expresión.

  • Deformación de una palabra por un exceso de corrección, según el modelo de otras. Se hallan entre paréntesis las formas que no están normadas.

  • Elemento lingüístico cuya forma o significado, o ambos a la vez, resultan anticuados en relación con un momento determinado. Pueden ser absolutos y relativos según la frecuencia de uso. Es absoluto cuando ha desaparecido de la lengua donde había nacido, y relativo o parcial cuando el uso de esta palabra o expresión se mantiene en alguna región.

  • Es el uso de palabras innecesarias para el sentido lógico del enunciado, con las que se subraya, a menudo expresivamente –muchas ya con valores enfáticos y muy frecuentes, de ahí que no sean rechazadas–, una idea ya contenida en otro elemento de la oración. 

  • Incorrección lingüística consistente en pronunciar o escribir mal las palabras, o en emplear vocablos impropios. Dependiendo del aspecto de la lengua en el que se produce, sus tipos pueden ser prosódicos (sonido), morfológicos (forma) o sintácticos (orden).

  • Es aquella que se produce por la falta de claridad o la multiplicidad de sentidos de una construcción gramatical, en particular por recurrir en un mismo razonamiento y con distintos significados a una misma proposición gramatical o a un mismo giro del lenguaje, por lo que se genera un doble sentido.

  •  El leísmo también problemas dudas. Consiste en emplear las formas le o les del pronombre personal como objeto directo, en lugar de lo, la, los o las. Se proscribe su uso, excepto cuando el pronombre es de género masculino y se refiere a persona y no a cosa. Para ello es necesario considerar lo siguiente:

  • Para emplear los pronombres átonos de tercera persona lo(s), la(s), le(s) es preciso conocer la función gramatical que desempeñan, es decir, si es complemento directo o indirecto, además del número y género de la palabra a la que sustituyen.

  • Haber se emplea como verbo auxiliar y como impersonal. Es el principal verbo auxiliar en español, al utilizarse en la formación de los tiempos compuestos.

  • Dequeísmo es el uso criticado de la preposición de delante de la conjunción que cuando la preposición no viene exigida por ninguna palabra del enunciado 

  • Se denomina así al suprimirse una preposición (generalmentede) delante de la conjunciónque, cuando la preposición es exigida por alguna palabra del enunciado. No debe suprimirse la preposición en los casos siguientes.

  • Para las fechas, la forma de expresar sus tres componentes (día, mes y año) varían en función del modelo utilizado. El de orden ascendente expresa en primer lugar el día, seguido del mes y el año, enlazadas con la preposición de: 15 de noviembre de 2019.

  • En cuanto al uso de cifras o palabras en la escritura de las expresiones numéricas depende del tipo de texto de que se trate, la complejidad del número que se deba expresar o el contexto de uso. Así, en textos científicos y técnicos es más normal el empleo de cifras por su concisión y claridad.

  • Entrémonos ahora al sistema de la numeración romana. Sus signos se escriben en la forma mayúscula que corresponde a las letras capitales romanas de las que derivan. Este rasgo formal se debe a que el alfabeto latino solo contaba, en un principio, con letras mayúsculas. Se apoya en el empleo de siete letras del alfabeto latino, con un valor numérico fijo: I = 1 / V = 5 / X = 10 / L = 50 / C = 100 / D = 500 / M = 1000.

  • Como su nombre indica, la numeración multiplicativa o proporcional expresa multiplicación o proporción. Pueden actuar como adjetivos y sustantivos.

  • La numeración ordinal, por su parte, expresa orden o sucesión, generalmente con valor de adjetivo: Es el cuarto estudiante en la lista. / Se desmayó en el tercer escalón

  • Inventario de los números cardinales.

  • Los números pueden representarse en la escritura a través de símbolos, denominados cifras,o de palabras, denominadas numerales.Aunque se usen de manera indistinta en la lengua común, los términos númeroy cifrano deben confundirse: los números son entidades abstractas que expresan cantidad, mientras que las cifras son los símbolos que se utilizan para representar gráficamente los números.

  • Pero hay también expresiones latinas de carácter nominal: alter ego (otro yo) / casus belli (caso o motivo de guerra) / currículum vitae (carrera de la vida) / delirium tremens (delirio tembloroso por la abstinencia de los alcohólicos crónicos) / horror vacui (horror al vacío) / lapsus calami (error de la pluma) / modus operandi (modo de actuar) / pecatta minuta (faltas pequeñas) / rara avis (ave rara, referido a persona o cosa excepcional) / statu quo (en el estado en que) / vox populi (voz del pueblo).

  • Hay grafías ajenas al latín que son o han sido objeto de cambio a la hora de adaptar al español voces procedentes de otras lenguas, como la w, de ahí que los extranjerismos que la incluían se adaptaran al español con otras grafías.

  • El latín es la base lingüística del español (léxico heredado o patrimonial) al ser impuesto a las diferentes lenguas que en España se hablaba antes de la llegada de los romanos, las conocidas por ello en su conjunto como lenguas prerromanas. A esa base léxica se han ido incorporando sucesivamente términos procedentes de las diversas lenguas con las que el español ha entrado en contacto a lo largo de su historia, lo que se denomina léxico adquirido (arabismos, galicismos, italianismos, indigenismos, anglicismos, etc.), y que se han considerado genéricamente extranjerismos. Veamos, en el caso del latín, los latinismos crudos y los latinismos adaptados.

  • Conviven en el idioma un número de voces que son ajenas a la naturaleza de la lengua española. Determinadas necesidades expresivas pueden llevar al hablante a insertar dentro del discurso en español voces o expresiones en otro idioma. Unas veces se trata de términos usados ocasionalmente, bien por apetencia culta del autor, bien con el fin de aportar color local, bien para aprovechar la capacidad de estas expresiones de aludir de forma automática al origen de su referente o al ámbito cultural al que este pertenece.

  • En la formación del femenino en profesiones, cargos, títulos o actividades humanas, aquellos cuya forma masculina acaba en -o, forman normalmente el femenino sustituyendo esta vocal por una -a: ministro/ministra / maestro/maestra.

  • En la formación del femenino en profesiones, cargos, títulos o actividades humanas, aquellos cuya forma masculina acaba en -o, forman normalmente el femenino sustituyendo esa o por una -a: ministro/ministra / ginecólogo/ginecóloga / maestro/maestra.

  • Visitaremos esta vez el género en español, que se manifiesta a través de determinada concordancia y que en pronombres y sustantivos animados puede expresar sexo. Lo más habitual es que exista una forma específica para cada uno de los géneros gramaticales, en correspondencia con la distinción biológica de sexos, bien por el uso de desinencias o sufijos distintivos de género añadidos a una misma raíz, como ocurre en: hijo/hija / profesor/profesora / alcalde/alcaldesa.

  • Los sustantivos y adjetivos que forman parte del nombre de publicaciones periódicas o de colecciones, irán ambos en letra inicial mayúscula: Juventud Rebelde / Revolución y Cultura / Revista de la Biblioteca Nacional José Martí

  • Entre las cuestiones formales generales de las mayúsculas y minúsculas comunes se cuentan el acatamiento de la mayúscula inicial exigido por la puntuación, como la primera palabra de un escrito o ir después de punto: Hoy no iré. Mañana puede que sí.

  • Un contenido donde se dan diferentes tendencias en la práctica es el uso de las mayúsculas y minúsculas. En contra de lo que cabría suponer por la distribución y la frecuencia de uso de cada una de estas formas en la actualidad, las letras mayúsculas son muy anteriores en el tiempo a las minúsculas, que hacen su entrada en época relativamente tardía. Así, hasta mediados del siglo II n.e. hizo su aparición la llamada minúscula cursiva como una evolución natural de la mayúscula cursiva.

  • Como continuación de la concordancia, en el caso de los sustantivos colectivos, aquellos que en singular designan un conjunto de seres pertenecientes a una misma clase, como gente, familia, rebaño, jauría, profesorado, flota, enjambre,cuando uno de ellos funciona como sujeto, el verbo debe ir en singular: La flota se aleja del Caribe.

  • En la concordancia verbal también hay un conjunto de casos especiales. De estar el sujeto de varios elementos en singular unidos por una conjunción, debe tenerse en cuenta un grupo de casos.

  • La tercera forma no personal del verbo es el infinitivo, que es un sustantivo verbal. Puede desempeñar en la oración todos los oficios que corresponden al sustantivo; más no por ello deja de tener cualidades y empleos propios del verbo, con la única restricción de no poder expresar por sí mismo tiempos y personas.

  • Hay otros grupos de palabras con el mismo significado que están vigentes hoy en sus dos formas gráficas –unidas o separadas–, aunque en la mayoría se prefiere una sola palabra.

  • Otras formaciones presentan diferencias al ser graficadas en una o dos palabras, como conque, con que y con qué. La conjunción ilativa conque(así que, de modo que) se escribe siempre en una sola palabra. Se emplea para introducir la consecuencia natural de lo que acaba de decirse: Conque no vas a hablar. (De modo que no vas a hablar). / ¡Conque eres tú! (Así que eres tú).

  • Veamos ahora aquellos términos que terminan en consonantes distintas de -l, -r, -n, -d, -z, -j, -s, -x, -ch y que lo harán con -s: zigzag > zigzag-s / esnob > esnob-s / mamut > mamut-s / bit > bit-s / bum > bum-s / coñac > coñac-s / chat > chat-s / bloc > bloc-s / chef > chef-s / complot > complot-s / chip > chip-s / clip > clip-s / crac > crac-s / argot > argot-s / debut > debut-s / frac > frac-s / gag > gag-s / cómic > cómic-s / gong > gong-s / tictac > tictac-s /vivac > vivac-s / videoclip > videoclip-s / tótem > tótem-s /quark > quark-s / cinc/zinc > cinc-s/zinc-s / robot > robot-s / set > set-s / tarot > tarot-s / tándem > tándem-s / kayak > kayak-s / fagot > fagot-s / naif > naif-s / esmog > esmog-s / nocaut > nocaut-s /módem > módem-s / confort > confort-s.

  • En la sección anterior se trataron sustantivos que causaban algunas vacilaciones al formarse el plural cuando terminaban en -i o en -u tónicas al realizarse mediante dos morfemas: -s y -es. Sin embargo, algunos lo hacen solo con -s: champú > champú-s / menú > menú-s / pirulí > pirulís / popurrí > popurrí-s / réferi/referí > réferi-s/referí-s / daiquirí > daiquirí-s / interviú > interviú-s / tutú > tutú-s / ambigú > ambigú-s /fufú > fufú-s / canesú > canesú-s /vermú/vermut > vermú-s/vermut-s /congrí > congrí-s.

  • Abrimos la sección con una de las posibles realizaciones gramaticales con algún grado de complejidad: el plural, por lo que le dedicaremos varios espacios.

  • Al igual que las siglas, los acrónimos es un proceso de creación que se ha extendido mucho en la sociedad moderna, sobre todo por su desarrollo científico técnico. Hay siglas cuya estructura permite su pronunciación como palabras, lo que hace entonces que adquieran el nombre de acrónimos. Por su incremento se suman al léxico habitual en muchos casos.

  • Proseguimos con el grupo de las abreviaciones, esta vez con las siglas. Se conoce por sigla tanto al signo lingüístico formado con las letras iniciales de cada uno de los términos principales que integran una expresión compleja, como a cada una de esas letras iniciales.

  • Dediquémosle ahora al tema de las abreviaciones gráficas, grupo de palabras o expresiones representadas de forma simplificada y concisa surgidas en aras de la economía y rapidez en la escritura, donde se hallan las abreviaturas, las siglas, los acrónimos y los acortamientos.

  • Abrimos ahora esta sección con los llamados afijos, secuencias lingüísticas que se anteponen (prefijos), se posponen (sufijos) o insertan (infijos) en una palabra para modificar su significado.

  • Otros signos ortográficos auxiliares son el apóstrofo, la antilambda y el asterisco.

  • Se agrupan bajo la denominación de barras varios signos auxiliares que tienen en común estar constituidos por trazos rectos inclinados o verticales con respecto a la línea de escritura. Dependiendo de su forma se distinguen diversos tipos de barra: la barra propiamente dicha (/) –que es hoy la que más se emplea–, Ia barra doble (//), la barra inversa (\), la barra vertical o pleca (ǀ) y la doble barra vertical o pleca doble (ǀǀ). Hoy se emplea más como signo simple.

  • Tratemos ahora los últimos signos establecidos dentro de los de puntuación: los puntos suspensivos, formado por tres puntos consecutivos (…) –y solo tres–. La denominación de puntos suspensivos fue adoptada por la primera Ortografía (1741), al tiempo que se amplían las funciones del signo. Su nombre lo adquiere porque entre sus usos principales está el de dejar en suspenso el discurso. Deben aparecer siempre pegados a la palabra o el signo que los precede, y separados por un espacio de la palabra o el signo que les sigue. Si lo que prosigue es otro signo de puntuación, no se deja espacio entre ambos.

  • Al igual que otros signos, los de interrogación y exclamación son dobles, por lo que hay uno de apertura y otro de cierre. En idiomas como el inglés, el francés, el portugués, entre otros, solo se emplea el signo de cierre, que así era también en español, hasta que en la segunda edición de la Ortografía (1754) declarase preceptivo iniciar las preguntas con un signo de interrogación de apertura y terminarlas con el de cierre ya existente, al tiempo que se ordenaba lo mismo para los signos de admiración; pero tal adopción –con una gran carga subjetiva– especificaba que los signos al inicio solo eran necesarios en el caso de oraciones largas, no así cuando eran cortas.

  • Las comillas constituyen un signo de puntuación que adopta diferentes formas y nombres: comillas angulares, latinas o españolas (« »), inglesas (“ ”) y simples (‘ ʼ), y en ese orden es que deben aparecer. En textos impresos hay quienes emplean solo las inglesas, pese al inconveniente de disponer únicamente de las comillas simples de tener que volver a entrecomillar otras partes dentro de lo ya entrecomillado.

  • Los paréntesis son un signo delimitador de puntuación. En el español actual la voz paréntesisse refiere solo al signo doble de forma curva (), pero sus antecedentes medievales adoptaban otras formas.