El pueblo cubano, acostumbrado a la permanencia del máximo líder al frente del país en los momentos trascendentales de la nación, reaccionó con gran respeto, recogimiento y sentido de unidad a la “Proclama del Comandante en Jefe al pueblo de Cuba”, el 31 de julio de 2006, cuando él mismo informó sobre su enfermedad provocada por una sobrecarga de trabajo que le produjo una crisis de hemorragia intestinal aguda que lo llevo a someterse a “una complicada operación quirúrgica”.