Bloqueo de EE.UU. castiga la salud pública cubana (+Infografía)

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El bloqueo de Estados Unidos  contra Cuba afecta de variadas formas a la salud pública por su efecto  directo en las instituciones sanitarias, y también por el que causa sobre ramas de la economía y la sociedad conectadas con la primera. En ocasiones, sus perjuicios son muy ostensibles.  
  Lejos de poner fin a  tan injusta medida, Washington mantiene en vigor las leyes, disposiciones y  prácticas que le sirven de sustento, y continúa reforzando  los mecanismos  políticos, administrativos y represivos para su instrumentación más  eficaz y deliberada, como si la Isla fuera un peligro para la mayor potencia  militar del mundo.  
  Al amparo de ese abominable cerco,  continúan aplicándose sanciones a empresas norteamericanas y europeas por  realizar transacciones con Cuba.   
  Por este  motivo los enfermos de la nación antillana no pueden beneficiarse, en  muchas ocasiones, de nuevos medios diagnóstico, tecnologías y  medicamentos, aunque de ellos dependan sus vidas.  
  Independientemente de que fueran producidos o estén disponibles en un tercer país, las leyes de esa política coercitiva prohíben que Cuba los adquiera si alguno de sus componentes o programas proceden de EE.UU.  
    Entre innumerables ejemplos destacan que quienes padecen de cáncer en la ínsula se ven aquejados para recibir  los tratamientos de radioterapia y braquiterapia, debido a cambios de las  firmas suministradoras europeas, las cuales han vendido la división que se ocupa de esas técnicas a empresas norteamericanas.  
  El  Doctor en Ciencias Lorenzo Anasagasti, vicedirector de
 Investigaciones del  Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología, en exclusiva a la AIN  remarcó las dificultades con la adquisición de medicamentos, tanto  citostáticos como biotecnológicos, muchos de ellos con mayor utilidad en  la pediátrica oncológica, acotó.  
  De manera general,  Cuba no puede obtener fármacos de última generación producidos en Estados  Unidos, o con compañías que tengan capital norteño, por esa política  genocida, puntualizó el especialista.  
  Desde 2012 el cáncer  constituye la primera causa de muerte en el país, con una incidencia  de  más de 32 mil nuevos casos al año y fallecieron en ese período unas 20 mil  personas, precisó el experto.  
    Por otra parte, el  Instituto de Neurología y Neurocirugía Doctor Rafael Estrada se vio  imposibilitado de comprar un angiógrafo, el cual se utiliza en el estudio  del sistema vascular de pacientes con afecciones neurológicas, por tener  componentes del vecino del Norte.  
  Según afirman directivos  de esa institución, el equipo ya había sido contratado a la firma  Phillips, pero esta indicó que no tenía licencia de Washington para  venderlo a Cuba.  
  También al cardiocentro pediátrico  William Soler, en la capital, le ha sido imposible adquirir nutrientes de  mayor calidad que se producen en los laboratorios ABBOT, de origen  estadounidense, como el Aminosteryl, vital para el
 tratamiento pre y  postoperatorio de pacientes desnutridos con cardiopatías complejas y  críticas.  
    Disímiles son los ejemplos a citar, pero  mientras la ONU  gasta recursos en reuniones que condenan el bloqueo y no se toman medidas efectivas, hay madres cubanas que lloran ante la posibilidad  de la muerte del hijo, porque quizás no llegue a tiempo el medicamento que necesita.

Para consultar una Infografía sobre los daños ocasionados por el bloqueo de EE.UU. contra Cuba pinche aquí

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