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La Habana, 17 abr (ACN) Canadá y la Unión Europea (UE) manifestaron este miércoles su disposición a trabajar conjuntamente para proteger los intereses de sus empresas ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), por el posible impacto de la activación del título III de la ley Helms-Burton.

En una declaración conjunta ambas partes dijeron lamentar la decisión del gobierno norteamericano de permitir demandas ante sus tribunales contra empresas extranjeras operando en Cuba, bajo el amparo del título III de la ley Helms-Burton.

El texto advierte también sobre la espiral innecesaria de acciones legales por esta medida ante las contrademandas en tribunales europeos y canadienses, para prohibir la ejecución o el reconocimiento de sentencias extranjeras basadas en el título III de la Helms-Burton.

La declaración fue emitida por la diplomática europea, Federica Mogherini, y la comisaria de Comercio, Cecilia Malmström, así como la canciller canadiense, Chrystia Freeland, quienes también reiteraron que la aplicación extraterritorial de medidas unilaterales sobre Cuba es contraria al derecho internacional.

Canadá está profundamente decepcionada con el anuncio de hoy. Revisaremos todas las opciones en respuesta a esta decisión de los EE. UU., dijo hoy la ministra de Relaciones Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, quien recordó que se ha comunicado regularmente con el gobierno de los norteamericanos para expresar las preocupaciones sobre las posibles consecuencias negativas para los canadienses.

Este miércoles la ministra portavoz del Gobierno español, Isabel Celaá, señaló que el gobierno español respaldará absolutamente a las empresas ibéricas legalmente establecidas en Cuba, frente a las consecuencias de la decisión de Estados Unidos de “resucitar” la ley Helms-Burton.

De igual modo la Comisión Europea aseguró hoy que está preparada para proteger los intereses de las empresas de la UE activas en Cuba, a la vez que reiteró su fuerte oposición a la aplicación extraterritorial de medidas restrictivas unilaterales, que considera contrarias al derecho internacional.

Durante más de dos décadas sucesivas administraciones norteamericanas habían suspendido la aplicación de este título, entre otras razones por la presión de las naciones como Canadá y las que integran la Unión Europea, este último bloque ha anunciado que utilizarán todos los medios a su disposición, incluso en cooperación con otros socios internacionales, para proteger sus intereses, incluyendo una demanda ante la Organización Mundial del Comercio.

El título III está considerado por expertos como contraproducente en el Derecho Internacional, toda vez que tiene un marcado carácter extraterritorial al afectar intereses legítimos de terceros e, incluso, ampara a los estadounidenses que tengan demandas certificadas contra Cuba, aunque no fuesen ciudadanos norteamericanos en el momento de la nacionalización.

El anuncio de la aplicación del título III de la Helms-Burton es el resultado de una serie de declaraciones realizadas por la actual administración de Donald Trump, la cual notificó en enero que solo prolongaría la suspensión por 45 días, y en marzo hizo lo mismo por un plazo de 30, pero en ese caso dijo que a partir del 19 de ese mes permitiría la presentación de demandas judiciales contra más de 200 empresas cubanas incluidas en una lista unilateral de sanciones.

Esta posibilidad se incorpora al incremento sostenible de la agresividad de Estados Unidos hacia Cuba, llevando las relaciones a un nivel de deterioro como nunca antes. Entre las acciones más cercanas se encuentran la ruptura de un acuerdo de las Grandes Ligas con la Federación Cubana de Béisbol y las sanciones contra barcos que transportan crudo venezolano con destino a Cuba.

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