La Habana, Lunes 24 de Julio de 2017 12:38 pm

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Juegos deportivos de la juventud alegre y profunda (+Fotos)

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En la semana que acaba de concluir, viví varias de las jornadas más emocionantes de los últimos años, como espectadora de la edición 41 de los Juegos Deportivos 13 de Marzo, en el estadio de la Universidad Tecnológica de La Habana José Antonio Echeverría (CUJAE).

En la semana que acaba de concluir, viví varias de las jornadas más emocionantes de los últimos años, como espectadora de la edición 41 de los Juegos Deportivos 13 de Marzo, en el estadio de la Universidad Tecnológica de La Habana José Antonio Echeverría (CUJAE).

Más allá del torrente de alegría y espontaneidad que “cargó las baterías” de mi alma, admiré las tantas virtudes demostradas por los atletas y sus condiscípulos que, desde las imaginarias gradas, también corrían o saltaban, lanzaban el disco o la jabalina, impulsaban la bala o cambiaban el batón en las carreras de relevo, corrían las distancias cortas o las agotadoras de largo aliento…

No solo pitcheaban o bateaban en el terreno de béisbol los incluidos en el equipo; no solo dribleaban los de los quintetos de baloncesto ni nadaban únicamente los de natación…

En las orillas de las áreas de competencias, los gritos de aliento para los de la facultad propia y las jocosas palabras hacia los “contrarios”, evidenciaron que también desde allí se daba forma y color a un certamen que honra cada año a los héroes y mártires del 13 de marzo de 1957.

Desde el señorío de la palabra

Se afirma que una imagen dice más que mil palabras; sin embargo, pienso que estas también tienen su señorío, que realzan su corona allí donde las instantáneas no pueden mostrar todo lo que se esconde detrás de cada resultado, positivo o adverso, esperado o sorpresivo.

En lo que considero las más emotivas de las jornadas atléticas de los últimos cinco años en los Juegos 13 de Marzo, los jóvenes hicieron derroche de sentido de pertenencia por sus respectivas facultades.

Los ejercicios de calentamiento son clave antes de cualquier competencia.

¿Qué foto puede ilustrar el coraje de aquella alumna que, una vuelta antes de concluir su carrera de tres mil metros, sintió fuertes dolores en la pierna derecha -la sentía como congelada- y dio caminando la última vuelta a la pista, acompañada (desde la parte interior del óvalo) por el aliento de un padre de otro estudiante de su facultad, adulto que fue corriendo desde las gradas, cuando se percató de que la joven había detenido abruptamente el paso?

Ninguna imagen podría explicar tampoco que una cuarteta masculina de 4×400 metros tuvo que formarse, momentos antes de la competencia, por muchachos que ya acumulaban cansancio por haber corrido en varias pruebas en la propia fecha y la anterior.

Uno de ellos había intervenido en los cinco mil metros el día precedente, y en tres mil metros en la del relevo, incluso con dolores estomacales por indigestión. A otro le molestaban las ampollas en los pies, por excederse en los entrenamientos de baloncesto; no obstante, había intervenido también en los mil 500 y en tres mil metros.

Un trozo de madera seca se había convertido en el batón de entrenamiento, minutos previos a la carrera definitiva, en la cual no alcanzaron los primeros puestos, pero participaron -que es lo fundamental- y, además, lograron darle puntos a su facultad.

No lo hicieron por acumular méritos propios, sino por amor a la institución que representan, de la misma forma que actuó aquella joven, que se resintió un tobillo en el hectómetro y no hubo quien la convenciera de que se retirara de la nómina del relevo 4×400 metros.

Temerosa de no llegar a tiempo, ella se había levantado de la cama desde antes de las 05:00 (hora local), para una prueba que empezaría poco después de las 10:00. No pudo tener mejor compañía que la de su madre, graduada en 1991 en la propia CUJAE, y quien obtuvo medallas de oro, plata y bronce en competencias de atletismo y voleibol, indistintamente.

Otro de los participantes en los 10 mil metros es un joven que se graduó en 2015 (el reglamento permite participar hasta dos años después del egreso). Ya no fue el mismo de sus mejores momentos en las carreras de fondo, pero participó, entró entre los primeros, confraternizó con los de su facultad y muchos más que lo alagaron.

Con sus actitudes, aderezadas de alegría y pasión, estos jóvenes que compitieron en medio de clases, seminarios y exámenes me recordaron a Julio Antonio Mella, fundador de la Federación Estudiantil Universitaria, quien en un artículo que escribió para la revista Alma Mater, a principios de los años 20 del pasado siglo, expuso:

“Vive tu vida heroica, practica tus virtudes, sé casto y serás sabio y poderoso, tu cerebro brillará como un sol nuevo y tu energía será tan potente como las aguas de una poderosa catarata.”

“¡Salve, atleta universitario, el porvenir está a tus plantas, rendido como una esclava amorosa!, remarcó Mella en esa publicación de los estudiantes de la Enseñanza Superior.”

Doble caída en una de las pruebas, pocos metros antes de la meta.

Dayana sigue el ejemplo de su madre, otrora medallista de la CUJAE.

Momentos de emociones en la carrera de mil 500 metros.

Facultad de Ingeniería Industrial copó el podio en tres mil metros.

 

Tomado del Blog Alas de Colibrí.

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