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Las Marianas: bastión femenino en la lucha guerrillera

Por Marlene Montoya Maza

El cuatro de septiembre de 1958 el Comandante en Jefe Fidel Castro constituyó en La Plata, Sierra Maestra, el pelotón femenino de combate llamado Las Marianas, en homenaje a la valerosa madre de Los Maceo.

Así nació dentro del Ejército Rebelde una unidad continuadora de la tradición de lucha de la mujer cubana, inspirada en el ejemplo de la heroína de las guerras de independencia.

No pocos opositores encontró esa iniciativa de Fidel, pues desconfiaban de la capacidad militar de las compañeras.

Ante las dudas y prejuicios de algunos combatientes, se convocó una reunión que duró siete horas, en la cual el Comandante en Jefe defendió darle la oportunidad a las féminas de compartir la lucha, porque a ellas le depararían importantes tareas luego del triunfo revolucionario.

Sin dudas, Celia Sánchez devino un puntal en la creación de aquel destacamento, integrado inicialmente por ocho miembros, después se extendieron a 15 y terminaron la guerra 13, pues dos enfermaron.

Como jefa designaron a Isabel Rielo, quien se ganó ese puesto por su buena puntería, mientras como segunda se nombró a Teté Puebla, primera cubana en lograr, con posterioridad, el ascenso a General de Brigada.

El propio Fidel se encargó entonces de darles la instrucción militar y prácticas de tiro.

Aquellas mujeres tuvieron en lo adelante que demostrar su temple y valor en todas las misiones asignadas, en medio de las difíciles condiciones de la vida en campaña.

Pero ciertamente no defraudaron al jefe guerrillero, y de su valentía mucho se habló luego del primer combate en el lugar llamado La Presa, en Holguín, el 21 de octubre, y de otras acciones en Los Güiros, Velasco, La Cedena, Gibara, Las Uñas, Puerto Padre, Guisa y Maffo.

Las mejores impresiones de su audaz comportamiento fueron reveladas más tarde por el entonces capitán Eddy Suñol, principal oponente a la creación del pelotón femenino y quien, incluso, se negó a aceptarlas en su tropa que combatiría en el llano.

Antes de terminar la contienda, Suñol reconoció en carta a Fidel la valentía de ellas y su equivocación con respecto a su actuación.

El libro "Cien horas con Fidel", de Ignacio Ramonet, refleja la opinión del líder de la Revolución Cubana ante la pregunta de si hubo mujeres combatientes en la Sierra. La respuesta fue la siguiente:

"Sí. Yo hice una unidad de mujeres en la Sierra, las "Marianas". Demostramos que las mujeres podían ser tan buenos soldados como los hombres. Eso me costó luchar contra el machismo allí, porque teníamos las armas más ligeras reservadas para ellas, y algunos decían: "¿Cómo le vamos a dar a una mujer un M-1".

Más adelante subrayó el comportamiento excelente de ellas y su participación en los combates, pues "no estaban allí en oficinas".

Las Marianas tuvieron el privilegio en la historia de la lucha revolucionaria de ser las pioneras en la formación de un pelotón de combate, muestra de que eran un bastión en cualquier frente, en la sierra o el llano.

Agencia  Cubana de Noticias (AIN) 2006